lunes, 12 de octubre de 2009

1..Yo se lo explico/.2..Sabía Ud, que…


1..Yo se lo explico, usted saque conclusiones.

Cuando la crisis acecha y el futuro adquiere rostro de incertidumbre, la extinción del conflicto pasa por la reformulación de las políticas.

Nos encontramos detenidos en el tiempo. La polarización ideológica impuesta desde el oficialismo está haciendo fracasar los escasos intentos de concertación política.

El kirchnerismo, intacto en sus vicios, sigue planificando detalladamente la venganza contra todos los que se animaron, tanto ayer, como hoy, a traicionarlos o a enfrentarlos para negarles la posibilidad de poner en práctica el compromiso ideológico contraído con la izquierda internacional de instalar en el país prácticas revolucionarias o marxistas.

Con total desparpajo siguen trabajando para mantener a la sociedad argentina dividida; discuten en el presente, el pasado, y no lo que debiéramos estar pensando hacer en el futuro.

El futuro presenta hoy más dilemas que certezas. Al estéril debate de la oposición en torno a las medidas gubernamentales, se adiciona un cuestionamiento a la vigencia de la legalidad y el sentido de la democracia.


El matrimonio presidencial ha transformado al sistema democrático en una gigantesca hipocresía.
La ideología golpea permanentemente al sentido común, impidiéndonos integrar modelos mucho más dinámicos como para desarrollar conocimientos más útiles fundados en percepciones políticamente educadas y socialmente maduras como para mejorar la precisión de los pronósticos.

En ese escenario mendaz, los jóvenes están siendo invisibilizados a través de la manipulación del INDEC, siendo por esta razón relegados a una dependencia forzosa y a formas de participación subalternas. Este fenómeno se va agravado simultáneamente con la fragmentación social en ascenso.

Los efectos de esa exclusión se materializan en los jóvenes en: pérdida de autoestima, desilusión, desaliento, automarginación, apatía, inseguridad, migraciones, informalidad, violencia, etc., construyendo su identidad en un contexto de desintegración social, de precarización del empleo, de inseguridad y de desprotección social. En ese grupo etáreo (15 a 29 años) existen altos niveles de desconfianza en los gobiernos e instituciones (solo el 40% de la juventud tiene una orientación claramente demócrata). La lógica de participación es individual y orientada al logro de resultados inmediatos.

La crisis que se está produciendo en los adultos (cambios económicos, sociales, políticos, culturales, etc.) está desarticulando el concepto tradicional de familia (hoy lo normal son las uniones no tradicionales y efímeras) realidad esta que condiciona en los hechos el cumplimiento del rol asignado por la sociedad a los jóvenes.

Las condiciones psicosociales tanto regionales y/o nacionales junto al desordenado proceso de urbanización están creando el ambiente ideal para la demagogia oficial.

El “modelo” K no produjo hasta el momento ni crecimiento, ni justicia social, sino una mezcla confusa de medidas económicas y sociales que dieron más importancia a la distribución y a la comunicación (propaganda), que a la producción y a la lucha contra la desigualdad. Por eso no es extraño observar la falta de integración en una sociedad en donde los sectores contestatarios hablan cada vez más fuerte.


La violencia se ha transformado en la actualidad es un fenómeno eminentemente urbano.
Promesas vencidas, mentiras baratas, expectativas malogradas, reclamos cada vez más violentos…, respuestas cada vez más escasas, van produciendo el desencanto de unos, por recibir poco y de otros por pagar demasiado, en medio de una inquietante corrupción.

La desigualdad ya no es coyuntural, es estructural. Según un reciente informe de UNICEF Argentina sobre el estado de la infancia y la adolescencia en el país, el 62,7% de los chicos está bajo la línea de pobreza (6 de cada 10 niños menores de 18 años). En total son 3.689.588 chicos. Entre los indigentes, casi la mitad no recibe ningún tipo de subsidio o ayuda social. La educación no escapó de estos datos. Según UNICEF, existe en la Argentina “mayor exclusión y riesgo educativo”. Una alta proporción de niños de 5 años no accede a la educación; 1 millón de chicos de entre 15 y 19 años están fuera del sistema educativo; 10,3% de adolescentes no empezó la secundaria y 1 millón de chicos tiene sobreedad en el sistema educativo. Cada año, 68.374 niños de 6 a 11 años dejan la escuela.


Gobernar es cuidar, no mentir.
Los prestidigitadores de los datos estadísticos oficiales, no solo no están transparentando el reparto injusto, sino que también ocultan, junto a la pobreza, la corrupción masiva que realizan a través de una errática distribución del gasto público con los que pretenden incentivar y moldear a voluntad a la gente que en su mayoría tiene sus necesidades básicas insatisfechas (sectores indígenas a los que pretende instruir y organizar “para la insurgencia”, distintos movimientos sociales, etc.).

El incremento del crecimiento urbano afecta a las estructuras sociales, económicas y culturales. La densidad demográfica incide en la calidad de vida de la población y sobre el diseño de las políticas urbanas, los servicios de transporte, la infraestructura pública y las condiciones de habitabilidad.


Conclusión:
La desigualdad genera pobreza, pero además impide un crecimiento económico sostenido, reduce el número de consumidores, obstruye la formación del ahorro nacional, erosiona la trama social y genera inseguridad social.


Probable evolución:
Para los próximos años la situación reflejará los mismos problemas que en la actualidad: aumento del crecimiento económico con baja distribución social; persistencia de las brechas sociales; deterioro de los servicios sociales públicos; baja integración económica y comercial; bajos niveles de gobernabilidad; aumento de las demandas ciudadanas por mayor y mejor democracia.

Con un sistema normativo rebasado por la sociedad, los impulsos más primitivos podrán desaterse, produciendo un tropel de discapacitados sociales que seguramente obsesionarán a la sociedad durante muchos años (incapaces de alcanzar una vida gratificante, muchos marginados sociales podrán optar por una existencia imaginaria que la droga les facilita; otros, vengadores de esa dolorosa realidad, asesinarán, secuestrarán y/o violarán impunemente. Víctimas de la anomia social, unos vivirán mundos ilusorios y otros matarán sin sentir el más mínimo cargo de conciencia.)

Pronóstico reservado: Cuando los conflictos se potencian en una sociedad crispada y anómica ponen en peligro la paz social...

En azul y blanco, HUGO CÉSAR RENÉS



Enviado por: el autor

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2..SABÍA UD que ……..

La actividad pesquera, en ARGENTINA, “exporta” al mundo U$S 1200 Millones anuales. (es decir un 50% más que las carnes rojas).



Desde 1982 al 2009 ARGENTINA ha asegurado al Reino Unidos los recursos pesqueros para garantizar la sustentabilidad económica de los isleños y su Gobierno en Malvinas.



El 80% del presupuesto de Malvinas se sustenta en la captura de los recursos pesqueros argentinos.




El argentino desconoce que hoy, y en forma continuada en estos 27 años, el Reino Unido es un agresor e invasor en el atlántico sur.



Los ingleses se apropiaron del equivalente territorial marítimo de 23 Malvinas.



Que ocupan un 73% del territorio marítimo austral.



Qué el Archipiélago de Malvinas alcanza a unos 11.400 km2 .



Qué los británicos en 1991 ocupaban 211.000 Km2 y en 1998 1.650.000 Km2.



Qué debe agregarse, el reclamo inglés de la plataforma continental y la Antártida Argentina (350 millas), cuyas proyecciones alcanzarían a casi 4 millones de km2 de territorio nacional?
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Presentación del libro



MALVINAS. BIOGRAFÍA DE LA ENTREGA. Pesca, la moneda de cambio.

Autor : Dr. César Augusto Lerena . (ex-Secretario de Pesca de la Nación) Lugar: Club del Progreso de la Ciudad de Buenos Aires, el 1 de octubre de 2009.


Palabras del autor:
La actividad pesquera de la Argentina tiene los mercados más exigentes del mundo (en los que no entra la carne); exporta 1.200 millones de dólares anuales, es decir un 50% más que las carnes rojas. Sus establecimientos ocupan mano de obra intensiva en un número superior a los frigoríficos vacunos y es una herramienta de radicación industrial, poblacional y de ocupación de los espacios estratégicos de la nación.

Algo le pasa a nuestro país. Chile sólo de salmón de maricultura en el extremo sur del pacífico exporta más dólares que Argentina de carne vacuna; y Uruguay exporta carne bovina a países donde la Argentina no puede entrar. No creo que estemos hablando de las excepciones o de comparaciones inadecuadas, porque no nos referimos siquiera a lo que está haciendo Brasil, y muchos menos Canadá o Australia.

Los Gobiernos de Argentina, a través de la Cancillería, desde 1982 al 2009 inclusive le han asegurado y aseguran al Reino Unidos los recursos pesqueros para garantizar la sustentabilidad económica de los isleños. Ochenta por ciento (80%) del presupuesto de Malvinas se sustenta en la captura de los recursos pesqueros argentinos.

Ello, en un marco, donde los sucesivos gobiernos tuvieron una política común: desmalvinizar la nación y a los argentinos; es decir, desinformar a la población sobre el avance inglés, manteniendo vivo un sentimiento de culpa de los argentinos por la recuperación fallida de Malvinas y las muertes que ella ocasionó.

El argentino medio desconoce; que hoy, y en forma continuada en estos últimos 27 años, el Reino Unido es un agresor e invasor en el atlántico sur. Estamos más desinformados aún, que cuando nos decían que íbamos ganando la guerra. Los ingleses se quedaron primero con el equivalente territorial marítimo de 23 Malvinas, en un área mucho más rica que las Islas. Territorio que controlan y explotan los británicos y cuyas capturas representan el 40% de la captura total declarada en el atlántico sur.

¿Sabemos los argentinos que los ingleses ocupan un 73% del territorio marítimo austral? ¿Qué el Archipiélago de Malvinas alcanza a unos 11.400 km2, qué los británicos en 1991 ocupaban 211.000 Km2 y en 1998 1.650.000 Km2; a lo que debe agregarse, el reclamo inglés de la plataforma continental y la Antártida Argentina, cuyas proyecciones alcanzarían a casi 4 millones de km2 de territorio nacional?.

No parece que la lamentable fórmula del Paraguas, que nos limitó a tratar cuestiones de soberanía, haya impedido avanzar al Reino Unido sobre nuestros territorios en forma sistemática. Desde 1986 a la fecha, todos los Acuerdos y Programas de Argentina han tenido como único beneficiario a Inglaterra; y nuestra cancillería, como única estrategia, presenta reclamos inconducentes y sus acciones producen la entrega de nuestro patrimonio para sostener a los Kelpers en las Islas.

El sentido de pertenencia y de soberanía nacional, que sobresalía en cada uno de los argentinos; sucumbió, desde 1982, mediante las políticas gubernamentales sostenidas hasta nuestro días, que nos señalan (y nos recuerdan sistemáticamente) que los argentinos estamos pagando las culpas de nuestro desatino y, hasta quienes combatieron en Malvinas, y ofrendaron su vida, en lugar de ser héroes nacionales –en una sociedad desinteresada y mezquina- se les atribuye un rol de mercenarios al servicio de políticas espurias.

Como le contestara en éstos días el periodista Julio Cardoso al escritor Lorenz en referencia a su artículo de Clarín: “comprender que la patria y la honra a los que dan la vida por ella, aquí y en cualquier parte, hoy y en todas las épocas; (basta leer a Homero o la famosa oración fúnebre de Pericles a los Caídos en la defensa de Atenas), son uno de los pilares sobre los cuales los pueblos se construyen a sí mismos como comunidad.

Diría mi recordado hermano Jalí, Señores, en la tauromaquia, los avisos son tres; al cuarto se llevan el toro al corral.

Las Malvinas son argentinas, son la hija perdida, a las que queremos por ello, y porque entrañablemente metidas en nuestros corazones, son como el unicornio azul: nuestras y no las tenemos.

Los hombres que lucharon en Malvinas no son hombres comunes: han tenido la oportunidad de ser valientes. Son héroes nacionales. Sin eufemismos, que nuestro paso sea una vida patriótica, que nos devuelva el orgullo de ser argentinos y la tierra pródiga para nuestros hijos; no es demasiado lo que pedimos, al lado de quienes han dado su vida por ello.

Dr. César Augusto Lerena, Bs As, 1 de octubre de 2009.-

Enviado por: Alberto Silva


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