jueves, 29 de enero de 2009

La Gran Esperanza... la voz de la falange


Hace ya la friolera de 26 años que nuestro queridísimo Rafael García Serrano, escritor falangista de los que falleció con sus botas y su camisa puesta, consiguió el premio Espejo de España con el libro La gran esperanza. El premio está instituido por la editorial Planeta para biografías, ensayos o memorias y constituyó su novena entrega.

La gran esperanza recogía los recuerdos de Rafael García Serrano durante los años de la preguerra civil en Madrid. Narra los ambientes universitarios y la vida de los grupos falangistas de aquellos momentos. García Serrano aseguró estar muy sorprendido de recibir el premio "por la denuncia y conjura del silencio sufrida. Hay una enorme muralla de silencio frente a los escritores nacionales", dijo entonces.

García Serrano, cuya imagen fiel permanece incólume en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, que ocupa su lucero desde hace ya 21 años, fue un ejemplo vivo de falangismo, de lealtad y de compromiso político y patriótico.

Recuerdo el primero de sus libros que cayó en mis manos: "Eugenio o proclamación de la primavera". En una edición especial de bolsillo, sí, "para el bolsillo de la camisa azul". Así decía la portada del pequeño librito. Tan pequeño en extensión como grandes eran los valores que proponía y exponía y, de hecho, los cimientos morales, ideológicos y de conducta que removió en muchos de nosotros.

Rafael demostró con su entusiasmo inagotable que hubo una generación de falangistas que soñaron una vez con una gran esperanza. Los mismos que, probablemente, se quedaron con la frustración permanente de nuestra revolución pendiente.

Ahora nos toca a nosotros, los falangistas de hoy. Hemos de afanarnos en construir las estructuras que hagan posible la realización de nuestra revolución. Hemos de implicarnos en transmitir al mundo, y sobre todo a los españoles, que aún podemos ser -a falta de consumación- la gran esperanza. Hemos, primero de todo, de recuperar nosotros mismos la ilusión y la FE firme en todo aquéllo que defendemos. Y para esto, HEMOS DE RECONSTRUIR UN ÚNICO Y FIRME MOVIMIENTO NACIONAL SINDICALISTA.

Mientras los demás se bajan del barco cuando hace aguas, mientras los demás acuñan nuevos términos "acordes con los tiempos", nosotros solo hemos de ser consecuentes. El movimiento...se demuestra andando.

Pronto, muy pronto, "la gran esperanza" se hará de nuevo realidad.. El que tenga oídos, que oiga.

Publicado por Ricardo Sáenz de Ynestrillas

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