jueves, 20 de noviembre de 2008

Apreciación latinoamericana


Chávez:

Pretende su hegemonía personal en Latinoamérica, luego en América y ¿porque no en el mundo?

Tiene muy buenas relaciones políticas y comerciales con Irán, la potencia árabe.

Como Chávez es enemigo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana a la que desprecia y ataca, ya tiene gente islámica entre los indígenas instruyéndolos en esa religión en particular a los niños. Fuerte es la versión de que también los están preparando con instrucción militar (¿acaso para ataques suicidas?).

Chávez tendría la intención de entregar Latinoamérica al Islam a través de Irán.

A su vez tiene alegría, está complacido por el triunfo electoral de Obama en EEUU, y Obama es Islámico, pro abortista y pro contranatura humana además de pro socialista.

El venezolano en apariencia es discípulo de Fidel Castro, y decimos en apariencia porque en realidad, por sus acciones y dichos, quiere quedarse como líder de la revolución cubana extendiéndola al resto de América.

Por otra parte, en base al dinero fácil del petróleo y a costillas de perjudicar a su propio pueblo y en base a la prédica del paraíso socialista que propone, ha sabido comprar las voluntades de otros presidentes (y de sus gobiernos) del continente.

Ecuador, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina son sus incondicionales aliados Sudamericanos.

Sobre Uruguay y Brasil nos reservamos la opinión, ya que hay aún alguna esperanza de que no se plieguen a la locura política.

Perú y Colombia no lo apoyarán por ahora y mientras continúen sus actuales gobiernos.

Sabemos que en lo que respecta a la Argentina, el venezolano, además de apoyar con dinero “dulce” al actual gobierno, habría enviado a personal de su ejército a recorrer ( reconocer) su territorio y además que habría enviado armas (que se sepa unos 12.000 fusiles que... ¿quién los tiene?, las FFAA no) y gente (¿de las FARC?), ¿para que?… ¡Adivinen! ¿Será para defender al actual gobierno nuestro? ¿Para defender el narcotráfico en Argentina?… ¿Para el definitivo asalto al poder por parte de la revolución socialista de la Argentina?, ¿será por y para eso que se desmantelaron a nuestras FFAA?

¿Será para que nuestro pueblo no tenga capacidad de reacción?, ¿será para que cuando el venezolano con las FARC, con la revolución socialista y los Islámicos invadan esta tierras con el beneplácito de nuestros gobernantes, ya tengan el terreno preparado y no haya resistencia posible?

Son solo interrogantes pero que en el fondo tienen mucho de cierto. Ya están en el país y las autoridades ya saben en que lugares.

Nuestro poder, además de ser amigo íntimo ideológicamente de: Chile, Bolivia, Cuba, Ecuador, Paraguay, Nicaragua y por supuesto de Venezuela, ponderó y se regocijó por el triunfo de Obama.

Es para desconfiar. Venezuela y Argentina felicitando a Obama. Llama a reflexionar sobre que tal vez están todos inmersos en la misma lid y de ser así, entonces sería el fin de las américas libres.

Irán: nación líder y potencia árabe e Islámica. El Islamismo, quiere tomarse revancha de occidente, es fundamentalita y enemigo acérrimo del Cristianismo. Su objetivo es ocupar España y Portugal, recuperarlas para ellos y en consecuencia, también todos los países de origen Ibérico. Y por supuesto, convertirlos al Islamismo por las buenas o por las malas.

Pero, también están los intereses de otras naciones, sobre Latinoamérica y en particular sobre nuestro país.

Por eso, hay que volver a los valores trascendentales para entender e impedir el Apocalipsis que se nos viene encima.

Y la culpa es nuestra por cobardes, corruptos, errados y pusilánimes. Y porque teniendo todo a favor lo volvimos todo en contra y/o lo perdimos, y porque pensamos que otros harían las cosas por y para nosotros.

Señores hay que atreverse a reaccionar.

En Nuestro Señor, María Reina y la patria, un abrazo.

(Escrito por uno de nuestros colaboradores.)

Asamblea de Fundación y Constitución
Movimiento Acción Restauradora

movimientoar@yahoo.com.ar

http://movimiento-accion-restauradora.blogspot.com/

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martes, 18 de noviembre de 2008

Continuamos con nuestra apreciación

La Dra Carrió, con mucha bulla, denunció al ex presidente y a varios funcionarios, muchos la escuchan y aplauden…, ella está preparando su camino para las próximas elecciones del 2009 y del 2011…pero, en caso de acceder al poder, la CC ¿hará algo distinto a esto?… ¿combatiré a la corrupción? …puede ser que, sí, algo de la corrupción económica sea combatido.

Pero la real corrupción: el aborto, las uniones homosexuales, el sexo libre, la prostitución infantil, la drogadicción y el narcotráfico, la eugenesia con seres embriones y fetos humanos, la eutanasia, la des educación y la contracultura, la subversión de los valores trascendentales, el odio y venganza arbitrarios de los derechos humanos, la delincuencia y la inseguridad social, la inseguridad jurídica, la paulatina y cada vez mayor anulación de las Fuerzas Armadas dejando al país en la indefensión, la anulación de las Fuerzas Policiales para que puedan combatir a la delincuencia y cuidar a las personas y sus bienes, a enajenación del suelo y subsuelo de la patria, las penurias económicas de los jubilados y de los pequeños y medianos productores, el trabajo en negro, lo bajos salarios, los programas de TV inmorales pervertidores y eróticos pornográficos, las publicaciones (TV, y otros medios de comunicación masivos) engañosamente tendenciosas y mentirosamente antinacionales, y etc, ¿la combatirá?.

No, no creemos que la combata, la CC persigue los mismos fines que el actual poder; solo cambiará algunas cosas en apariencia.

La CC, aliada del gran iniciador de la destrucción y de la indefensión nacional (desmalvinizador y entregador de la soberanía nacional) Alfonsín, es aliada también del actual poder; el poder actual y la CC, se cubrirán las espaldas mutuamente: Si el poder pierde las elecciones, la CC se encargará en lo posible que los salientes no sean enjuiciados, y si lo son, que sean sobreseídos. Y luego tratarán de que entre ellos haya una alternancia en el poder.

¿Lavagna?… es lo mismo que el actual poder, CC y Alfonsín.

¿Macri?… defraudó a quienes lo votaron y en lo moral, su gobierno es lo mismo que los antes mencionados.

¿El Radicalismo? salvo excepciones, está corrompido y dividido, no tiene referentes ciertos y si continúa con el criterio de Alfonsín, ¡pobre patria!

¿El peronismo? Está igual que el radicalismo, pero con la variante de tener muchos advenedizos e infiltrados que de peronismo solo tienen el nombre. Perdió, hasta y por ahora, la oportunidad

¿La izquierda? No presenta alternativas políticas viables y al final, en sus conceptos, son iguales al actual poder.

Todos los mencionados anteriormente, si no combaten a la corrupción que mencionamos en el inicio, en el segundo párrafo, nos llevarán inexorablemente al Apocalipsis argentino.

¿Los nacionales, los que tienen el ser nacional y sentimiento patriótico? En ellos está la esperanza de restaurar y recuperar a nuestra patria integralmente, siempre y cuando, no permitan que les pase lo mismo que al peronismo. Deben cuidar las filas de sus cuadros, salir y hacerse conocer más. Exponer públicamente las ideas nacionales.

Atreverse a correr el riesgo.

Ponerse en contacto con todos los iguales que hay en cada provincia y jugarse políticamente.

Y al acceder al poder, volver al país todo, hacia los valores trascendentales, cueste lo que cueste.

No hay alternativas válidas afuera de los valores morales y patrióticos..

Esta patria se fundó sobre esos valores

Hay que atreverse a arriesgar los dones sobrenaturales que por la Gracia de Dios tenemos…en el más Allá, se nos pedirá cuenta de ello.

El problema nacional e internacional, es producto de una alteración y negación de los valores trascendentales.

Si educamos al pueblo en los valores trascendentales, como el político proviene del pueblo, no habrá entonces políticos, funcionarios y periodistas corruptos ni corruptores.

Pueblo con valores, no se corrompe, y sus dirigentes tampoco.

LA DISMINUCIÓN DE LA EDAD DE IMPUTABILIDAD.

Nos parece bien, pero ello implica crear Institutos contenedores de los delincuentes juveniles, los que deben estar convenientemente separados en forma permanente, por sexos y según la edad.

No es lo mismo un delincuente de catorce años que uno de dieciséis.

Estos institutos, deben tener como responsabilidad y misión, la recuperación social integral de los delincuentes juveniles, para que al cumplir su condena , puedan reinsertarse en la sociedad transformados en ciudadanos de bien, con todo lo que ello implica.

Deben contar con especialistas en educación y cultura, formadores en los valores, educación religiosa, y acompañamiento y tratamiento médico-psiquiátrico.

Formación en deportes y en oficios. (A la par que cursar sus educación obligatoria).

Pero, hay que prever, también, todo lo relacionado con la prevención de la delincuencia infanto-juvenil.

Para empezar, si el niño/joven delinque, sus mayores responsables, son a la vez responsables de los delitos cometidos por ellos y les corresponde responder por los daños del hecho, aún con prisión, por no ejercer sus responsabilidades como adultos.

DESPENALIZACIÓN DE LA DROGADICCIÓN.

Despenalizar la drogadicción es falta de criterio ( se pretende despenalizar la drogadicción, pero en varias ciudades se pena a los fumadores en confiterías, lugares para comer y etc), el adicto es un enfermo; su adicción, además de autodestruirlo y de llevar a otros a que caigan en su vicio, lo puede llevar a cometer delitos ( y graves).

El adicto, debe ser condenado a curarse; pero para ello hay que crear Institutos de recuperación de adictos,

Para ello proponemos un sistema similar al detallado cuando escribimos sobre la Disminución de la Edad de Imputabilidad, dividiendo los pacientes en varones y mujeres, y en niños, jóvenes (según la edad) y adultos.

El niño, joven o adulto, puede dejar los Institutos de rehabilitación recién cuando el sistema médico –psiquiátrico certifique fehacientemente que el paciente está curado y asegure que no habrá posibilidades de reincidencia.

Las medidas preventivas que se proponen son: condenas a los narcotraficantes de “prisión perpetua”, sin disminución de la misma, y sin el beneficio domiciliario por la edad. El crimen en que ellos incurren, es atroz.

AHORA BIEN.

Tanto la delincuencia infanto –juvenil, como la drogadicción de niños y jóvenes, se combatiría también con la prevención de dar a los padres un trabajo digno y que les permita alimentar a su prole, darle la educación adecuada y satisfacer sus necesidades primarias básicas para vivir.

En Nuestro Señor, María Reina y la patria, un abrazo.

Asamblea de Fundación y Constitución
Movimiento Acción Restauradora
movimientoar@yahoo.com.ar

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domingo, 16 de noviembre de 2008

Nuestra apreciación de la actualidad


Se llega a considerar los vicios como si fueran virtudes, lo malo como bueno, lo chabacano grotesco erótico y pornográfico como diversión familiar, al asesino y ladrón como si fuera igual o mejor que el honrado y decente. Y mucho más.


Por el Movimiento Acción Restauradora

La situación nacional e internacional, quiérase o no, tiene el mismo origen: la confusión, distorsión y alteración de la escala de valores (nos referimos a los valores trascendentales), la que está siendo reemplazada, desde las esferas gubernamentales (con la complicidad del: poder Legislativo, poder Judicial y de los grandes medios de comunicación social), por una florida gama de antivalores sofistas disolventes de nuestra sociedad, cultura y del sentido del honor, patria y nación. Se nos están incorporando como bienes, a los antibienes, es decir, a los males.

La ambición desmedida por el poder y el capitalismo, la desmesura del consumismo, el libertinaje sexual, el erotismo y la pornografía, todos exacerbados como bienes en si mismo desde los medios de comunicación social, con la anuencia de los poderes; la dádiva de los famosos “planes”, como modo de vida; la compra de voluntades y decisiones (con dinero y/o con “aprietes”) como forma de gobernar; la constante mentira política ejecutiva, legislativa y judicial como manera de convencer al pueblo de que lo que no es verdad es verdad; la insanía moral y mental de los tres poderes, dirigentes, profesionales (de no sabemos que) y muchos periodistas que tratan de convencer de que matar nonatos no es crimen y que está bien hacerlo o de que las uniones entre el mismo sexo es bueno, natural, aceptable y válido; el mal ejemplo de robar, sea como sea, desde el poder y donde los otros dos poderes se hacen cómplices.

Todo lo escrito y muchas cosas más que son de conocimiento de todos los lectores, lleva a confundir y distorsionar todo lo relacionado con las virtudes y cualidades humanas. Incluso se llega a considerar los vicios como si fueran virtudes, lo malo como bueno, lo chabacano grotesco erótico y pornográfico como diversión familiar, al asesino y ladrón como si fuera igual o mejor que el honrado y decente. Y mucho más.

Se ha subvertido el orden moral de las cosas, desde el poder (los tres poderes) y desde los medios de comunicación social. Y tal es así que estamos confundiendo:

--Autoridad con despotismo, autoritarismo o arbitrariedad.

--Derechos: con abusos en el incumplimiento de los deberes, con el desprecio y negación de los derechos de los demás y de los derechos naturales.

--Inteligencia con especulación imaginativa para perjudicar al otro/otros y sacar ventajas propias o de grupos radicalizados.

--Prudencia con pusilanimidad, cobardía y especulación.

--Justicia con revancha, desquite con exacerbación del odio, con injusticias premeditadas.

--Fortaleza con intemperancia y despiadada osadía.

--Templanza con fracaso, con tontera y se la rechaza.

--Hombre de bien con el pillo que indebidamente se enriquece o con el mal dirigente o el mal funcionario y/o político.

--Verdad, con la mentira sofista.

--Libertad, con libertinaje.

--Reestructuración y modernización de las Fuerzas Armadas con su destrucción orgánica y disminución operacional a la más mínima expresión.

--Derechos humanos, con humillación, ofensa y degradación de sectores mayoritarios e instituciones fundamentales de la patria.

--Amplitud de criterio o pensamiento evolucionado, con corrupción intelectual y moral.

--Y mucho más.

La ambición de poder y de dinero por parte del poder mismo, prostituyó a la política nacional, a sus funcionarios y dirigentes, a las funciones legislativas y judiciales; el gran corruptor, el gran pederasta político es el mismo aparato del poder con sus aliados de los medios de comunicación y los miembros de cierta oposición que solo es oposición en apariencia, porque en el fondo son lo mismo y ambos se cubrirán las espaldas.

La democracia ha sido convertida en un “cambalache” de concepciones ideológicas equívocas y corruptas sobre lo que es la política. El sistema democrático fue, dogmática y antinaturalmente, elevado por encima de la patria, nación y sus instituciones madres.

Este es uno de los principales errores ya que el sistema debe estar subordinado a la patria y a sus instituciones fundadoras, el sistema debe ser subalterno y subordinado a los grandes intereses nacionales. Cuando el sistema se eleva más allá, se transforma en “fundamentalista”, en despótico y tiránico y entonces viene la “hecatombe”.

Sobre la Argentina viene un Apocalipsis; o los políticos, dirigentes y formadores de opinión recapacitan y vuelven a la senda del bien y el pueblo también, o la Argentina se desintegra. No hay otra alternativa para lo que estamos viviendo: volver a la senda del bien o el desastre nacional y social.

En estos momentos tenemos:

-el problema planteado con las AFJP que es un robo legal, legal pero ilícito;

- la crisis financiera nacional e internacional, producto de la corrupción financiera nacional e internacional;

- el presidente electo de los EEUU, que guste o no, representa un cierto peligro para toda América y el mundo;

-los apresamientos, juicios y condenas a los militares, aún en contra de lo que dicta la Constitución Nacional y los Derechos Humanos;

-la inseguridad.

-la bulla desatada por la denuncia de la Dra Carrió.

Y otros temas más, que tienen atrapada a la opinión y atención públicas, para esconder u ocultar algo que se pretende que pase desapercibido o como mal menor.

¿Que es lo que se tapa?

-que las arcas están casi vacías.

-que se malgastó el dinero de los argentinos.

-que no hay inversiones y que está cayendo la producción.

-que la patria está en la indefensión, por estar minimizado su aparato defensivo.

-que las Fuerzas de Seguridad y Policiales tienen las manos “atadas” y no pueden luchar contra el delito y no pueden brindar el adecuado y efectivo cuidado a la seguridad y bienes de las personas.

-que se han cometido delitos políticos por parte de los tres poderes

-y lo peor y más grave:

---el ataque sistemático a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, fundadora de esta patria;

---el avance para justificar y despenalizar el abominable crimen del aborto;

---el avance para justificar, avalar e igualar con lo natural las perversas uniones homosexuales.

--- estos tres últimos puntos, llevan a la corrupción social y a que disminuya considerablemente, y con el tiempo desaparezca, la población en la Argentina.

---en el problema con el agro no se avanzó substancialmente en nada positivo, y no se avanzará, porque el poder quiere que los pequeños y medianos productores sean asfixiados hasta que se vean obligados a vender sus tierras a bajos costos. Y esas tierras sean adquiridas a precio irrisorio por extranjeros (israelíes y europeos -que dicho sea de paso ya compraron tierras aquí y al parecer también en Brasil-) para plantar la famosa “jatrofa” (de origen africano y muy buena productora de aceite para fabricar biodiesel). La Argentina se quedaría sin la producción de carnes, lácteos, granos, frutas y etc., relegaría toda nuestra producción actual para la plantación del mencionado vegetal cuyo producido no se procesará aquí y nuestra ganancia será la mínima. ¿De que se alimentará nuestra gente?… Pues… ahora entendemos por que desde el poder (los tres poderes) se trata de que no nazcan hijos en esta tierra, de que disminuya la población y que no haya quien la defienda.

Las oscuras y perversas fuerzas del “poder oculto” que maneja a las grandes potencias tienen mucha apetencia de tierras vacías de ocupantes y defensores, para proveerse ellas (y su gente) de materia prima, agua y alimentos. Lamentablemente por dinero tenemos enquistados en nuestra sociedad, los tres poderes y entre los comunicadores, a los “cipayos” que todo lo están entregando.

Escribió Carlos Obligado, en el libro “Patria”:

“Mas, ved que el campo es de aluvión, e inmenso,
Y el cardo amaga entre la mies fecunda,
Y en este mundo, a la abyección propenso.
¡Oro socava lo que acero funda!”


El poeta tenía razón: el enemigo (el cardo), siempre estuvo al acecho, y nosotros por confiados, no lo creímos (que estúpidos fuimos y más estúpidos, los que actualmente no se dan cuenta, por no entender padecen de tozudez equina) y luego los abyectos planes disociadores, divisionistas y disolventes de nuestra sociedad, patria y nación, con el demoníaco poder del “oro”, dinero, están enajenando, destrozando, subvirtiendo y socavando lo que la espada, en su oportunidad, fundó.

Asamblea de Fundación y Constitución
Movimiento Acción Restauradora


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jueves, 13 de noviembre de 2008

El compromiso político en una sociedad laica

¿En estas condiciones que es lo que está en juego en el compromiso de los cristianos en política? ¿Que puede hacer un católico cuya conciencia es "una", y no puede ser separada, entre, por un lado la conciencia moral y por el otro la conciencia política, o entre «dos vida paralelas, una espiritual y otra secular»?

Por Thierry Boutet*

La esfera política ha subvertido a la esfera religiosa por razones históricas y culturales. Esa subversión ha tomado la forma de una religión civil. Para un cristiano, la cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cómo comprometerse en política sin ofrecer sacrificios a los dioses de la Modernidad? He aquí el texto de la comunicación de Thierry Boutet al seminario internacional « La política, una forma exigente de la caridad », organizado en Roma por el Consejo pontifical Justicia y Paz, el 20 y 21 de junio de 2008. Esta comunicación ha sido dada bajo el título: «Esfera religiosa, esfera política y principio de laicidad»

La cultura ambiente, particularmente en Francia, no es favorable al cristiano que desea comprometerse en política. A pesar de las exhortaciones de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, muchos tienen la tentación de dejar la vida política para no exponer su fe y sus convicciones a los azares de un combate y de una sociedad que ampliamente les rechazan.

Recordemos lo que escribía Juan Pablo II en su exhortación Christi fideles laici:
Los laicos fieles no pueden de ningún modo renunciar a la participación en la "política", a saber, en la acción multiforme, económica, social, legislativa, administrativa y cultural, que tiene por objeto promover, orgánicamente y a través de las instituciones, el bien común. Los Padres del Sínodo lo afirmaron repetidas veces: todos y cada uno tienen el derecho y el deber de participar en política; esta participación puede tomar gran diversidad y complementariedad de formas, de niveles, de tareas y de responsabilidades. Las acusaciones de arribismo, de idolatría del poder, del egoísmo y de corrupción, que muy a menudo son lanzadas contra los hombres del gobierno, del parlamento, de la clase dominante, los partidos políticos, como también la opinión bastante difundida que la política necesariamente es un lugar de peligro moral, todo esto no justifica para nada el escepticismo ni el ausentismo de los cristianos de la cosa pública (n. 42).

Otros, a pesar de las limitaciones, se comprometen a la acción política pero sin atreverse a afirmar sus convicciones. Para unos, se trata de una posición de principio: la distinción weberiana entre la «ética de la responsabilidad» y la «ética de la convicción» les provee de un argumento práctico para justificar las posiciones tomadas sin referencia a sus propias convicciones religiosas. Para otros, por fin, es solamente un asunto de comodidad y de circunstancia, al ir en la dirección de su oportunismo este relativismo de principios.

Sea lo que sea, es difícil, en Francia, estar etiquetado como "católico" y hacer política. Nuestra sociedad no aprecia que uno invoque su fe en la esfera de los asuntos públicos. Bajo el nombre de laicidad, tolera las convicciones religiosas bajo reserva que no se inmiscuyan en la acción política. ¿Es posible en estas condiciones reconciliar las esferas de lo religioso y de lo político? La cultura dominante en Francia encuentra la cuestión inapropiada y responde que no.

Desde hace doscientos años en Francia, la esfera política delimitó su perímetro acantonando lo religioso a la esfera de la vida privada y de la familia. Mirando la cuestión más de cerca, las fronteras no son tan estancas. La ley de 1905 es una ley de compromiso. Su artículo 1 afirma que « la República asegura la libertad de conciencia. Garantiza el ejercicio libre de los cultos bajo las solas restricciones promulgadas a continuación, en interés del orden público ». En cuanto a su artículo 2 prevé que « la República no reconoce, ni atribuye salarios ni subvenciona a ningún culto ». Si bien el artículo 1 es aplicado, el segundo sufre numerosas excepciones, directas o indirectas, a mayor beneficio de la Iglesia. La República francesa mantiene las iglesias, subvenciona la enseñanza católica y retribuye a los capellanes de prisión y los capellanes militares. Las asociaciones litúrgicas gozan de numerosas ventajas fiscales y muy a menudo de la benevolencia del fisco. La República francesa es laica, pero es finalmente bastante buena madre para la Iglesia.

Existe en Francia una corriente laicista pero es minoritaria. Mientras no se toque a los símbolos, como lo hizo Nicolás Sarkozy, las relaciones entre la Iglesia y los poderes públicos globalmente son buenas. Esta situación explica la prudencia del episcopado sobre este asunto. Nadie desea, ni tiene interés, en reabrir disputas que datan de otro siglo.

Pero esta paz aparente favorece la supresión de lo religioso. El político tiene cada vez más tendencia a ocupar el espacio dejado libre por las religiones, a decir en su lugar lo que está bien y mal, y fija normas en esferas que no son de su competencia. En efecto, el progreso técnico, la evolución de las costumbres, conducen al político a legislar en materia ética en asuntos conexos con lo religioso. Si desde hace tiempo, el Estado moderno salió de estas prerrogativas de regalía para invadir el dominio de la economía y de la social, hoy tiende a intervenir cada vez más en el terreno de la ética y de los comportamientos privados. Es arrastrado allí por una suerte de pendiente natural que valora los principios por los cuales, bajo el nombre de laicidad, justifica y funda en lo sucesivo su autoridad.

Si la Iglesia de Francia, en el curso de la historia, pudo pecar por clericalismo, estos tiempos se han cumplido ampliamente. ¿Es posible revertir esta tendencia hegemónica que procede de un laicismo tan peligroso como pudo serlo el clericalismo, sin cuestionar la autonomía legítima de la política en su orden, que podemos llamar de sana laicidad?

Es ese proceso lo que deseo evocar rápidamente, antes de examinar brevemente la postura que puede ser la de los católicos hoy, en la línea de la Nota doctrinal sobre el empeño y el comportamiento de los católicos en la vida política, firmada el 24 de noviembre de 2002 por el cardenal José Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe.


Lo religioso precede a lo político

Lo religioso precede a lo político, pero también lo precede antropológicamente y antológicamente.

El hombre pensó en Dios inclusive antes que las ciudades existieran. El interrogante religioso es muy anterior al interrogante político. El hombre es un animal religioso antes de ser un animal político. La búsqueda de sentido, la búsqueda religiosa, el instinto religioso le son connaturales. Así como lo observó muy bien Nicolás Sarkozy, el político no tiene como vocación responder a esta búsqueda. Qué esta observación de sentido común hubiera podido chocar a algunos es revelador del desplazamiento que operó la Modernidad política, y la pretensión de la política en invadir lo que se puede llamar muy generalmente la esfera de los valores o de las representaciones religiosas.

En el principio entonces, la autoridad procede de lo religioso. La ciudad se constituye alrededor de los dioses de una familia o de un clan más poderoso que otros, y la política aparece como hija de la religión y de la metafísica. Todas las palabras del lenguaje político que todavía utilizamos, nacieron en Grecia en un contexto religioso, nos han sido transmitidas por Roma y han sido bautizadas por los padres y los grandes doctores de la Iglesia.

Pero como se sabe, una revolución cultural rompió este lazo. El académico francés Pablo Hazard (1878-1944) pone fecha a esta ruptura a finales del siglo XVII, en el prefacio con el que abre su ensayo sobre la crisis de la conciencia europea: "¡Qué contraste! ¡Qué brusco pasaje! La jerarquía, la disciplina, el orden que la autoridad se encarga de asegurar, los dogmas que regulan firmemente la vida: he aquí lo que les gustaba a los hombres del siglo decimoséptimo. Las coacciones, la autoridad, los dogmas, he aquí lo que detestan sus sucesores inmediatos, los hombres del siglo decimoctavo. Los primeros son cristianos, y los otros anticristianos; los primeros creen en el derecho divino, y los otros en el derecho natural; los primeros viven con facilidad en una sociedad que se divide en clases desiguales, los segundos no sueñan sino es con la igualdad. Por cierto, los hijos enredan de buena gana a los padres, imaginándose que van a rehacer a un mundo que les esperaba sólo para volverse mejor: pero los remolinos que agitan las sucesivas generaciones no bastan para explicar un cambio tan rápido y tan decisivo. La mayoría de los franceses pensaba como Bossuet; de pronto, los franceses piensan como Voltaire: es una revolución [1].


La revolución de la secularización

Esta revolución es a menudo descrita como un proceso de secularización. El término es reciente. Aparece en la filosofía política alemana del siglo XX, particularmente en Carl Schmitt, para describir el retroceso de la influencia de la religión en la vida pública. Pero el sentido del término y el fenómeno son muy anteriores.

En cierto sentido san Pablo ya lo evoca cuando escribe en la epístola a los romanos: "Los exhorto pues hermanos por la misericordia de Dios a ofrecer sus personas como una hostia viva y santa, agradable a Dios: ese es el culto espiritual que tienen que brindar. Y no se amolden al mundo presente [literalmente al "siglo" -sæculum en la Vulgata], sino que la renovación de vuestro juicio los transforme y los haga discernir acerca de cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le gusta, lo que es perfecto (Ro 12, 1-2)."

Con relación a la cuestión que nos ocupa, este pequeño texto proyecta una luz muy cruda sobre la situación del hombre contemporáneo y podría ser objeto de un largo comentario. Si se sigue a san Pablo, la secularización consiste positivamente en « modelar nuestro juicio a partir del mundo (sæculum) ». Es pues lo contrario exacto de la santificación por la cual nuestro espíritu y todo nuestro ser están vitalmente unidos a Dios.

Una sociedad secularizada es una sociedad en la cual el siglo se ha convertido en el horizonte, donde el hombre se ha hecho la medida de todas las cosas y que no tiene más como fin último su santificación, sino su seguridad y su prosperidad. Mucho más tarde, Augusto Compte escribirá (en Ve Opúsculo de filosofía social): «todo es relativo al tiempo; he aquí el único principio absoluto. » O todavía: «todo lo que se desarrolla espontáneamente es necesariamente legítimo durante cierto tiempo, como satisfaciendo por esta misma razón alguna necesidad de la sociedad.»

En oposición de toda concepción trans histórica del destino del hombre, o en oposición de toda esperanza teologal cuyo horizonte es la santificación, el historicismo, el relativismo, el materialismo práctico son pues inherentes a la secularización.

La secularización es una concepción de la libertad

Desde el punto de vista político, las primicias de esta revolución pueden ser observadas desde la Edad media en Guillermo de Occam, y consiste en una primera ruptura entre la fe y la razón. En el contexto muy particular de una doble disputa, una sobre los universales, y la otra entre el papado y el emperador de Alemania, Occam plantea el principio que Dios es tan poderoso como para que una cosa que sea pueda no ser. Con él, el poder de Dios deja de ser ordenado por su sabiduría. Así Occam hace volar implícitamente en pedazos el principio de no contradicción, y afirma el primado absoluto del poder de la voluntad sobre la sabiduría y la razón.

Volviendo arbitrario el poder de Dios, este principio va a sumergir por etapas el pensamiento político clásico en el universo de la Modernidad. La autoridad no depende más de una orden de sabiduría al cual se somete libremente. Poco a poco la función del soberano no va a consistir más en "dictar" una ley que, según san Pablo, nos permite «discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le gusta, lo que es perfecto».

En lo sucesivo, el soberano "hará" la ley, en cierta manera ex nihilo. ¿Si el soberano del universo, modelo de toda autoridad, no está forzado más por nada, por qué los soberanos de la Tierra lo estarían en un espacio y el tiempo que les es propio? ¿Si los actos de Dios surgen del "fait du prince", por qué los pequeños príncipes de la Tierra, cuyo poder es sólo una delegación del soberano del universo, no actuarían en su pequeña esfera del mismo modo?

En Francia, el primer teórico que saca las consecuencias políticas de la revolución de Occam es Juan Bodin. Pertenece al Partido de los políticos. En plena guerra de Religión, éstos buscan con coraje permanecer neutrales. Cuatro años después de la Noche de San Bartolomé, en 1576, Bodin publica los seis gruesos tomos de La Política, que son actualmente poco leídos, y mucho menos aún que el Príncipe de Maquiavelo o el Leviatán de Hobbes. Sin embargo el primero que teoriza sobre los fundamentos del Estado secular moderno es Bodin.

Define la soberanía «como el poder absoluto y perpetuo de la república». Y eso es todo. El soberano es en su territorio eficiencia pura. En su definición excluye toda finalidad. En estas condiciones, el príncipe –como el Dios de Occam– puede dictar y romper la ley como bien le parezca, sin otro motivos que los que el se dicte a si mismo. «Porque tal es mi placer, dice el rey». Es un rey absoluto, es decir "absuelto" del poder de la ley que él mismo dicta.

Esta idea de una soberanía absoluta de la que van a apoderarse los teóricos de fines del Ancien Régime francés, libera al soberano de los límites feudales que todavía quedan y de toda pretensión del poder pontifical respecto del terreno político. Pero es también la raíz trascendental del poder lo que salta en pedazos con Bodin. Así, jamás hay que olvidar que es bajo el Ancien Régime que nace la concepción moderna del Estado. Cuando sobreviene la Revolución, la monarquía cristiana ya ha cesado de existir en sus fundamentos.


Una revolución que no es solamente política

Pero la revolución de Occam no se aplica solamente al soberano. Se aplica a todo hombre. Con Hobbes, la libertad deja de ser una cualidad de la voluntad sometida a la razón; ella misma se hace una fuerza pura, autónoma, incondicional, una capacidad de querer por si misma sin límites. Es puro poder sin normas externas. Kant, a continuación, nos lo dice en un pequeño ensayo titulado ¿Que son que las luces?

Las luces, responde, es la salida del hombre fuera del estado de tutela del cual es responsable él mismo. El estado de tutela es la incapacidad de servirse de su entendimiento sin la conducta de otros. Uno mismo es responsable de esta tutela cuando la causa no radica en una insuficiencia de la resolución y del coraje de servirse de ellas sin la conducta de otros. ¡Saper auder! ¡Ten el coraje de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de las Luces.

La Revolución francesa no hará sino dar un marco institucional y político a la secularización triunfante liberando a Francia de todos los frenos que todavía limitaban a los soberanos del Ancien Régime. Como le escribe Mirabeau a Luis XVI el 9 de julio de 1790: «la idea de formar sólo una clase le habría gustado a Richelieu, esa superficie toda igual facilita el ejercicio del poder». En lo sucesivo, el divorcio entre la esfera religiosa y la esfera política se ha consumado en provecho de política, que se reviste de atributos divinos.

Quedan de eso dos consecuencias que numerosos autores describieron:

1/El soberano adquiere un poder que jamás había tenido antes.

Así, dice Benjamin Constant, en La Libertad en los Modernos:


"El error de los que, de buena fe, en su amor por la libertad, concedieron a la soberanía del pueblo un poder ilimitado, surje de la manera en la que se formaron sus ideas en política. Vieron en la historia a un pequeño número de hombres, o hasta uno solo en posesión de un poder inmenso que hacía mucho mal, pero su furia se dirigió contra los poseedores del poder y no contra el mismo poder. En lugar de destruirlo, ellos no soñaron sino en desplazarlo. Era una plaga, y ellos la consideraron como una conquista [2]".

Lo mismo escribe Alexis de Tocqueville en La Democracia en América:

"Desembarazándose de la fe en nombre de la autonomía absoluta de la razón humana los hombres del siglo XVIII dieron al poder temporal un poder que jamás había tenido. Los revolucionarios no debilitaron al soberano, lo liberaron de todas las tutelas que frenaban su poder".

Y Bertrand de Jouvenel en Sobre el poder:

"Una vez que el hombre se ha declarado la medida de todas las cosas, no hay más verdaderamente ni bien, ni justo, ni injusto, sino solamente opiniones iguales en derecho, con lo cual el conflicto no puede ser resuelto de otra manera que por la fuerza política o militar; y cada fuerza triunfante entroniza a su vez una verdad, un bien, una justicia que durarán tanto como ella".

"La comunidad de creencias era un factor poderoso de cohesión social, que sostenía las instituciones y mantenía las costumbres. Aseguraba un orden social, complemento y soporte del orden político, y su existencia manifestada por la autonomía y la santidad del derecho liberaba al poder de una responsabilidad inmensa y le oponía una muralla infranqueable".

Y confirma también Jouvenel, que:

"Esta verdad es capital porque un poder, cualquiera que sea su forma, que define el bien y lo justo es absoluto de muy distinto modo que un poder que encuentra lo justo y el bien definidos por una autoridad sobrenatural. ¿Un poder que amolda las conductas humanas según las nociones de utilidad social es absoluto de muy distinto modo que un poder que rige a hombres cuyas conductas son construidas por Dios? Y sentimos aquí que la negación de la legislación divina, que el establecimiento de una legislación humana son el paso más prodigioso que una sociedad pueda dar hacia el absolutismo del poder [3]".


2/Asistimos a una suerte de sacralización secular de la política.

Así para Tocqueville, la Revolución francesa obró como una revolución religiosa:

"Encendió una pasión que hasta entonces las revoluciones políticas más violentas no habían podido producir. Inspiró el proselitismo y hace nacer la propaganda. Por ahí por fin pudo tomar ese aire de revolución religiosa que espantó tanto a los contemporáneos; o más bien ella misma se hizo una suerte de religión imperfecta, en verdad sin Dios, sin culto, y sin otra vida, pero que sin embargo inundó toda la tierra con sus soldados sus apóstoles y sus mártires, como el islamismo [4].

Y Francisco Furet comprueba: "La paradoja de la historia moderna de Francia consiste en no encontrar el espíritu del cristianismo sino a través de la democracia revolucionaria". O también: "La Revolución francesa renueva la palabra religiosa sin acceder jamás a lo religioso. Los franceses divinizaron la libertad y la igualdad moderna sin dar a los principios nuevos otros aportes que la aventura histórica de un pueblo que permaneció católico [5]. »

Van pues a enfrentarse dos concepciones de la laicidad fundadas sobre dos concepciones de la libertad.

Por una parte, la Iglesia: «para la doctrina moral católica, la laicidad es comprendida como una autonomía de la esfera civil y política con relación a la esfera religiosa y eclesiástica — pero no con relación a la esfera moral» escribe al cardenal Ratzinger en su Nota de 2002. Y añade: "La "laicidad", en efecto, designa en primer lugar la actitud del que respeta las verdades que proceden del conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad. Poca importancia tiene que estas verdades sean enseñadas también por tal o tal religión particular ya que la verdad es una» (n. 6).

Por otra parte la Modernidad política: para ésta, como escribe Santiago Rollet en La Tentación relativista o la Democracia en peligro (DDB, 2007), la laicidad se hizo « una concepción cierta de la libertad política a la cual se asigna la tarea de librar al género humano de las cadenas del cielo [6]».


El compromiso político cristiano

¿En estas condiciones que es lo que está en juego en el compromiso de los cristianos en política? ¿Que puede hacer un católico cuya conciencia es "una", y no puede ser separada, entre, por un lado la conciencia moral y por el otro la conciencia política, o entre «dos vida paralelas, una espiritual y otra secular»?

La primera condición me parece, es estar convencido que, como lo escribe también el cardenal Ratzinger, que «los ciudadanos católicos tienen el derecho y el deber, como todos los demás, de buscar sinceramente la verdad, de promover y de defender las verdades morales sobre la vida social, la justicia, la libertad, el respeto de la vida y otros derechos de la persona, por todos los medios lícitos» (Nota, n. 6). Lo que está lejos de ser actualmente el caso en nuestras sociedades.

No se trata desde luego de hacer idénticas la ley religiosa y la ley civil: «la fe jamás pretendió encajar en un esquema rígido los contenidos político-sociales» escribe también el ex prefecto de Congregación para la doctrina de la fe. Pero existe como una gramática de la humanidad. Cada mismo hombre tiene, en el fondo de si mismo el sentido del bien y del mal. El Decálogo no hace sino formular las grandes reglas, que se enuncian en un conjunto de preceptos universales negativos y positivos: «no matarás, no robarás, honrarás a tu padre y tu madre, santificarás el nombre de Dios, etc. ». A esta gramática, la Iglesia no la inventó. La recibió como un depósito.

¡Escribiendo su historia larga, la humanidad no supo siempre respetar esta regla de vida!. Pero una cosa es cometer faltas de gramática, y otra cosa es negar toda gramática o dejarla a la arbitrariedad de cada uno.

En múltiples ocasiones, Juan Pablo II mostró hasta que punto esta gramática no podía depender de una mayoría de opinión. En la encíclica Evangelium vitæ, escribe:

En realidad, la democracia no puede ser elevada al nivel de un mito, hasta el punto de convertirse en un sustituto de la moralidad o de ser la panacea de la inmoralidad. Fundamentalmente, es un "sistema" y, como tal, un instrumento y no un fin. Su carácter "moral" no es automático, sino que depende de la conformidad con la ley moral, a la cual la democracia debe estar sometida como todo comportamiento humano: depende pues de la moralidad de los fines perseguidos y de los medios utilizados. Si se observa hoy un consenso casi universal sobre el valor de la democracia, hay que considerar a esto como un "signo de los tiempos" positivo, como el Magisterio de la Iglesia lo ha subrayado muchas veces. Pero el valor de la democracia se mantiene o desaparece con arreglo a los valores que encarna y promueve: Son ciertamente fundamentales e indispensables la dignidad de toda persona humana, el respeto de sus derechos intangibles e inalienables, así como el reconocimiento del "bien común" como fin y como criterio regulador de la vida política.

El fundamento de estos valores no puede encontrarse en "mayorías" provisionales y fluctuantes de opinión, sino solamente en el reconocimiento de una ley moral objetiva que, como "ley natural" inscrita en el corazón del hombre, es una referencia normativa para la misma ley civil. Cuando, a causa de un oscurecimiento trágico de la conciencia colectiva, el escepticismo viniera a poner en duda hasta los principios fundamentales de la ley moral, es el sistema democrático el que sería quebrantado en sus fundamentos, quedando reducido a un mecanismo simple de regulación empírica de intereses diversos y opuestos (n. 70).

El político sólo puede recibir y respetar esta regla de oro, como la Iglesia. El católico no tiene que tener vergüenza de poner en causa a la democracia en la medida en que ésta se aleje de esta regla. Esta actitud no es confesionalismo.

Podría serlo, si los cristianos no evitaran la tentación siempre posible de instrumentalizar la religión en provecho de un proyecto humano. Ciertos católicos franceses del siglo XIX y del último siglo que tenían la nostalgia de lo que creían que había sido el Ancien Régime, pudieron ceder a esa tentación, soñando con una cristiandad mítica. Esta tentación, hasta inspirada por motivos religiosos, es la de la Babel, el mito de la ciudad humana perfecta. Las ideologías del siglo XIX y del siglo XX y el islamismo actual testimonian el peligro de tales utopías. El trono y el altar pueden aparecer yendo codo con codo cuando en realidad la inspiración es sólo humana y secular.

Me inquieto siempre cuando oigo a alguien, inclusive a un católico, decir que se bate en política por las ideas o por una forma de régimen. No tenemos modelo de sociedad que proponer, aunque fuera este religioso. Esto es lo que nos distingue fundamentalmente del Islam. La Iglesia en el curso de los siglos sostuvo muchas formas de organización política, a ninguna le dio un carácter absoluto.

No entramos en política para construir una sociedad perfecta a nuestros ojos, y para imponerla a través de la persuasión o por la fuerza a nuestros conciudadanos, sino para poner en ejecución el mandato del amor [7]. Sólo la puesta en ejecución del mandato del amor puede subvertir la subversión religiosa operada por la Modernidad política. Este mandato supone evidentemente respetar la gramática profunda de la humanidad. No significa imponer a otros el plan "de la casa".

La actitud justa me parece que consiste pues en esto: nuestra fe nos conduce a querer a todos los hombres. Nos invita a estar atentos a lo que son y a respetar a su respecto cierto código de conducta que resume el mandato del amor: «amaos los unos a los otros como yo los he amado». No estamos aquí para "convertir", sino para evangelizar, enseñar, alumbrar y amar. La Revelación no nos provee el modelo de la ciudad ideal, que existe sólo en el cielo. Nosotros solo estamos en el camino.

¿Aunque estos caminos nos aparecen a veces atravesándose, no nos conducen todos a Roma?


*Thierry Boutet es presidente del comité editorial de la revista Libertad política, publicó El Empeño de los cristianos en política (Privat, 2007). (traducido al español por Pablo López Herrera) - http://www.libertepolitique.com/public/decryptage/article-2254-L%92engagement-politique-dans-une-societe-laique.html

Notas:
[1] La Crisis de la conciencia europea, Partis, Boivin et Cie, 1935, préface.
[2] De la libertad de Antiguos comparada con la de los Modernos, 1819.
[3] Del Poder. Historia natural de su crecimiento, Éditions du cheval ailé, Genève, 1945.
[4] El Antiguo Régimen y la Revolución, III.
[5] Francisco Furet, « La idea francesa de la revolución », El debate n ° 96, septiembre-octubre de 1997.
[6] Santiago Rollet, La Tentación relativista o la Democracia en peligro, Desclée de Brower, Paris, 2007, p. 118..
[7] Así como lo sugiere el título de este seminario.


Un aporte de Pablo López Herrera

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Sobre la idea de virtud y su funcionalidad política


(Un homenaje al Viejo Camarada don Alberto Buela - En la foto)

Por Aristóteles

Hace apenas unos días atrás, estuve de visita en el escritorio de un camarada. Como a los pocos minutos de mi llegada tuvo que retirarse de urgencia, cometió el desatino de dejarme solo en aquel cuarto. Para no aburrirme púseme a pensar en mi teoría sobre los elefantes sin trompa, la que será agregada a las de la evolución del desventurado Darwin, como una humilde contribución a quien en vida se sintió pertenecer al linaje directo de los cuadrumanos, y no al de los hijos de Dios.
Pero como, lo que habría de restarle de trompa al bicho, sería conveniente agregarle de cuello para que pueda verdear, venía a resultar que, de un elefante, habría hecho un jirafa gorda. Digo: monumental. Luego mis pensamientos eran una pavada más. ¿O tal vez no? Habrá que pensarlo. Y estando en esto, veo a un costado una desordenada pila de papeles (este camarada es un despelotado total, pero las Reglas de San Bernardo me impiden hablar mal de otro camarada).
En cuanto los hurgué me di con unos periódicos viejos. Hojeándolos pude ojear un artículo del camarada Alberto Buela que no estaba en mi colección. Entonces lo copié para transmitírselos a ustedes, pensando que, tal vez, tampoco lo tengan. Y como todo lo que escribe el camarada es bueno, creo que este también lo es, por lo que allí va de punta a punta.

* * *

SOBRE LA IDEA DE VIRTUD Y SU FUNCIONALIDAD POLÍTICA

La ética se divide en tres grandes ramas: la que pone el acento en la doctrina de los bienes y que busca responder sobre lo que todos apetecen; la de las virtudes, que estudia las actitudes o hábitos en que se expresa la conducta; y la de los deberes, que se ocupa de las exigencias morales que el hombre debe cumplir.

Aristóteles, el pensador teleológico por antonomasia, distingue entre tres fines (bienes): aquellos que son honestos, útiles y deleitables, los que se vinculan a otras tantas formas de amistad o philía, las que a su vez en su ejercicio muestran otros tantos tipos de virtudes.

Mi interés en esta brevísima meditación es mostrar como se ha producido un cambio en las virtudes y en el concepto específico de virtud.

Todo el mundo lo sabe, los abogados primero que todos, que existen desde Platón para acá cuatro grandes virtudes cardinales a las que el mundo cristiano le agregó tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad).

Así para los griegos las virtudes cardinales, llamadas así por los romanos (cardinis = gozne), porque sobre ellas giran como en un gozne todas las otras, nacen de las partes en que se divide el alma: racional (prudencia = phrónesis) radicada en la cabeza; irascible (fortaleza = andreia) ubicada en el pecho y la concupiscible (templanza = sophrosyne), localizada en el vientre. Y sobre ellas, responsable de su equilibrio, la justicia o dikaiosyne.

A su vez estas virtudes o sus vicios respectivos estaban vinculadas a las diferentes clases sociales que constituían la sociedad: así, los gobernantes están vinculados a la prudencia/imprudencia, los soldados a la fortaleza/cobardía y los comerciantes a la templanza/voluptuosidad.

Todo esto pareciera ser que no existe más. ¿A quién se le puede ocurrir hablar de las virtudes en la sociedad de consumo? O al menos de estas virtudes. Y sin embargo, ellas están ahí, al alcance de la mano. Se las predicamos a nuestros hijos y las enaltecemos cuando las encontramos en nuestros amigos. ¿Quién no quiere ser prudente, valiente, templado y, sobre todo, justo? Pero nuestra sociedad no le da cabida a la creación de las condiciones de posibilidad del hombre justo. Fabrica un hombre light, legere, débole, liviano, para quien todo es relativo, todo equivalente, todo se’gual como decía Minguito Tinguitela en la Mesa del Bar.

Ciertamente que las virtudes han ido cambiando en su preferencia y en la dis­posición de los hombres respecto de ellas. Este es un hecho incontrastable, que hace ya medio siglo vio un filósofo olvidado como Otto Bollnow (1896-1972) en un libro extraordinario titulado Esencia y cambio de las virtudes (1958).

Y cual es la explicación de este cambio. Es que la comprensión de ciertas virtudes se pierde en la medida en que declina el mundo espiritual que las sustenta.

En este sentido existe, por ejemplo, un lenguaje cultural del mundo griego, e inclusive, del mundo cristiano tradicional, que es, para la gran mayoría incomprensible hoy día.

El virtuoso hoy aparece como una mosquita muerta y la honradez como consecuencia de un carácter débil.

Tres conceptos diferentes de virtud

1. En la llamada época heroica, la de Hornero y Hesíodo, la virtud = areté era una cualidad que permitía al hombre desempeñar un papel social.
2. En la tradición clásica que va desde Sócrates hasta fin de la edad media, la virtud es una cualidad que permite al hombre alcanzar su fin = telos sea natural como sobrenatural.
3. Y en la tradición moderna que va desde el Renacimiento para acá, la virtud es una cualidad útil para conseguir el éxito sea terrenal o celestial. Son las llamadas virtudes burguesas.

Se ha producido una evolución de las virtudes y cambio en sus preferencias. Así, estrictamente hablando, la arete en Hornero es muy amplia y debe traducirse por nuestro actual concepto de "excelencia" (ej. un corredor veloz muéstrala areté de sus pies; Iliada, 20, 411), sin que su posesión implique virtud para nosotros, que nos manejamos con el concepto de virtud clásica en donde el fin=telos fija el sentido. Con la modernidad este telos se bastardea y es limitado a lo útil, al éxito, al confort o bienestar. Así pleonexia = codicia, el vicio que designa el querer más de lo que uno necesita, se transformó en la modernidad en una virtud conocida como el afán de lucro.

Consideraciones presentes

Un filósofo de la altura del escocés Alasdair Maclntyre (1929), en un libro liminar como es Tras la virtud (1981), luego de estudiar detalladamente este proceso va a afirmar que "Lo que me enseña la educación en las virtudes clásicas, es que mi bien como hombre es el mismo que el bien de aquellos otros que constituyen conmigo la comunidad humana" (op. cit. pág. 281).

Pero al mismo tiempo "la tradición de las virtudes discrepa con ciertos rasgos centrales del orden económico moderno y en especial con su individualismo, con su afán adquisitivo y su elevación de los valores del mercado al lugar social central" (op. cit. pág. 312).

Y así puede responderle tanto a J. Rawls como a R. Nozick, dos de los más significativos teóricos del pensamiento liberal contemporáneo, que la justicia no está dictada ni "por el agente racional situado tras un velo de ignorancia" ni "por el principio de igualdad respecto al derecho", sino que es la amistad = filía aristotélica, la forma fundamental y más justa de relación humana en bienes que se comparten.

Vemos así, una vez más, que de los tres tipos de amistad:

a) la que deriva de la mutua utilidad,

b) la que deriva del mutuo placer y

c) la que deriva de una preocupación común por los bienes que son de ambos amigos, es ésta última la que funda la ciudad = polis. Y este es el rasgo que en definitiva distingue a los griegos de los bárbaros, que carecen de polis, porque ignoran las relaciones políticas que se fundan en la antiphilía u honestas amicitia o amistad recíproca (1).

Referencia:

(1) Aristóteles dice: "Hemos definido tres maneras de entender la palabra amistad: la primera se define por la amistad recíproca (antiphilía); la segunda por la utilidad y la tercera por el placer" (Etica Endemia, 1236 a 31-33). Y afirma a renglón seguido que las dos últimas existen incluso entre los animales y sólo la amistad como antiphilía es exclusivamente humana y gracias a la cual y a partir de ella el hombre se puede manifestar plenamente como un zoon politikon, como un animal político.

Tomado del Periódico Patria Argentina, pág. 6, del 6 de febrero de 2006. De esta manera cumplo con el camarada. Y con ustedes también como exige San Bernardo: Que Dios los bendiga.

Un aporte de Marcos M Eberle Patterson

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viernes, 31 de octubre de 2008

Movimiento Acción Restauradora – Acción política directa


Convocatoria

La “Asamblea de Fundación y Constitución” del “Movimiento Acción Restauradora” hace saber:

1-A los ciudadanos de la Provincia de Salta que:

- Necesitamos completar el “Documento de Acreditación de Electores”, con las firmas correspondientes de los Ciudadanos que avalan su fundación y constitución. Para lo cual INVITAMOS a toda la ciudadanía Salteña a colaborar con su firma.

-En el Distrito Electoral Salta, necesitamos 2.990 firmas.

-Estas firmas, NO REVISTEN CARÁCTER DE AFILIACIÓN, son solamente un aval, por lo tanto quienes firman no son considerados afiliados y tampoco adquieren el compromiso de afiliación.

-Pueden firmar los ciudadanos mayores, a partir de los dieciocho años de edad cumplidos, sean o no afiliados a otros Movimientos o Partidos políticos.

-Las firmas, son al efecto de cumplir con el Artículo 7° inc a), de la Ley N° 23.298-Orgánica de los Partidos Políticos.

-En la Ciudad de Salta, además de las personas que recogerán las firmas en la calle y/o lugares públicos, habrá a partir de la fecha, domicilios a los cuales los interesados podrán concurrir a firmar, los que son:

----Calle LAS ROSAS N° 60 - Barrio Tres Cerritos - Zona Primera Rotonda - Ciudad de Salta - Preguntar por el Sr don Leopoldo. Desde 09,00 hasta 14,00 hs.

----Calle LOS TILOS Nro 150 - Barrio Tres Cerritos - Zona Segunda Rotonda - Ciudad de Salta-Preguntar por el Sr don Rigoberto. Todo el día.

----Block Ñ 1, 3er Piso, Dto “D” - Barrio Bancario 2 - Ciudad de Salta - Preguntar por el Sr. don Julio - Desde 18,00 hasta 22,00 hs.

----Calle Santa Cecilia Nro 2618 - Barrio Santa Lucía - Ciudad de Salta - Preguntar por el Sr don Mario - Todo el día.

-Asimismo, se hace saber que se recolectarán firmas en el Departamento San Martín (Tartagal y Embarcación) y en el Departamento de Orán (San ramón de la Nueva Orán y Pichanal).

2-A los Ciudadanos simpatizantes de las provincias de:

- Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa, Santa Fe, Provincia de Bs As, Córdoba, Mendoza, Río Negro, Santa Cruz y Distrito Federal, se les SOLICITA que se pongan en contacto con esta Asamblea: movimientoar@yahoo.com.ar a los fines de coordinar las actividades de la Fundación y Constitución del “M.A.R.”, en cada una de las provincias mencionadas.

Asimismo se solicita a todos los interesado a leer la “Declaración de Principios”, “Bases de Acción Política” y “Perfil de Candidatos”, entrando a:
http://movimiento-accion-restauradora.blogspot.com/

En Nuestro Señor, María Reina y la patria, un abrazo.

Asamblea de Fundación y Constitución M.A.R.

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Desde la catequesis hasta la política: La homosexualidad


Relacionado con esta cuestión, ya hemos escrito desde el punto de vista de los órdenes natural y moral en nuestro artículo anterior sobra esta tema.

SI SE LLEGARAN A LEGALIZAR LAS UNIONES DE HOMOSEXUALES COMO SI FUERAN UNIONES MATRIMONIALES, CON LOS MISMOS DERECHOS QUE UN MATRIMONIO NORMAL Y SI SE LOS AUTORIZARA LEGALMENTE A ADOPTAR NIÑOS Y A HACER PÚBLICA SU SITUACIÓN.

VEAMOS EL TEMA RELACIONÁNDOLO CON LA CONSTITUCIÓN NACIONAL:

-Preámbulo-Sería contradicho en su espíritu, ya que no se afianzaría la justicia, no se promovería al bienestar general y no se asegurarían los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad…; en realidad el sentido de justicia, como tal se perdería;

el bienestar general, mas bien se lo pondría en riesgo de perderse para las generaciones actuales y para las generaciones futuras, la masa de la población normal podría tomar esto como una falta grave al respeto social.

No se asegurarían los beneficios de la libertad, para nosotros y para nuestra posteridad, ya que tanto las personas natural y moralmente normales actuales , como las futuras, se verían perjudicadas por seudo derechos y seudo beneficios pretendidos por una minoría antinatural y moralmente insana. Habría que considerar como normal lo que no lo es, y eso es una injusticia grave moral y políticamente. Ningún siquiatra o psicólogo se atrevería a afirmar fehacientemente que los homosexuales son cabalmente normales. Sus gustos, costumbres, valores éticos, apetencias, pasiones, ambiciones y escala de valores, difieren demasiado de los de las personas normales. Su psiquis, sus formas de sentir afectos y sus reacciones son demasiado distintas también.

-Artículo 2°-Se lo incumpliría. Solicitamos leer nuestra publicación anterior sobre este tema y lo que escribimos en el artículo acerca el aborto sobre este artículo.

-Artículo 19°-Sería ignorado en su contenido, ya que se haría publica la situación de los homosexuales que no aceptarían vivir en castidad o en intimidad privada, esto provocaría escándalo moral que perjudicaría a terceros, ofenderían el orden y la moral pública.

-Artículo 28°- Este artículo, convertiría en inconstitucional todo lo que se legisle a favor de lo que estamos tratando.

-Artículo 33°-El derecho, de toda la sociedad, a vivir según los órdenes natural y moral, no están rechazados en la Constitución Nacional, por lo tanto no se los niega. Legislar en contra de esos derechos, sería entonces inconstitucional.

-Artículo 37°-En el segundo párrafo habla de la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios. Habla, como se ve, de la igualdad real de oportunidades entre ambos sexos naturales, no habla de la igualdad de géneros ni de homosexuales. Por lo tanto, este Artículo, convertiría en inconstitucional lo relacionado con legislaciones a favor de la homosexualidad, en cuanto a igualdades con los heterosexuales para lo que se trata en su contenido.

-Artículo 41°-Habla del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y etc…

Todos quienes hemos estudiado y enseñado sociología y el “ecos” y lo relacionado con el ambiente y la sociedad, sabemos por experiencia, que existe también el ambiente humano, que al fin de cuentas es el más importante, por la acción antrópica en su propio ambiente, en los otros y en el ambiente en general. Este ambiente humano, lleva en sí los factores que inciden en él: fricción y conflictos de intereses personales y sociales, búsqueda de la armonía y equilibrio para disminuir los impactos, etc., lo cual torna al mismo en el más complicado, difícil y delicado. El ambiente humano, debe ser cuidadosamente observado y tratado, para evitar las “explosiones” ambientales que en si mismo pueden causarse por sí, o por incidencias de normas y/o leyes que lo afecten. Este ambiente requiere de las autoridades y de la sociedad que lo constituye, que se tomen todos los recaudos posibles para evitar el grave impacto de su alteración, tratando siempre de beneficiar el “bien común de las gentes”.

Legalizar las uniones homosexuales como: si fueran naturales en un pié de igualdad con los natural y moralmente normales, legalizar que puedan adoptar niños como si fueran matrimonios normales, alterar los órdenes natural y moral del ambiente humano, causaría en dicho ambiente un impacto explosivo, porque alteraría toda la escala de valores tradicionales naturales y morales. Ese impacto perjudicaría con maldad a la generación actual y lo que es peor, a las generaciones futuras con un daño difícil de revertir. Se perjudicaría al “bien común” de la mayoría de la sociedad, y solo se beneficiaría con un anti-bien, de capricho sexual no normal, a una minoría antinatural e inmoral en su forma de ver o juzgar los valores.

No se preservará el ambiente humano natural y moral.

Se perjudicaría el desarrollo humano natural y moral.

Las autoridades, no proveerían la protección de este derecho natural al ambiente; no preservarían el patrimonio natural y cultural .

-Artículo 75° inc 22-Se atentaría contra los derechos humanos de la mayoría natural y moralmente normal y contra los derechos de los niños, reconocidos en este artículo e inciso.

-Artículo 75° inc 23-Idem anterior.

-Artículo 86°- El defensor del Pueblo debería intervenir en defensa de los derechos de la mayoría y de los derechos de los niños-

VEAMOS EL TEMA RELACIONÁNDOLO CON LOS DERECHOS HUMANOS:

-Preámbulo y proclama-: no se los respetaría en lo que, en espíritu, dicen. Habría un ultraje y menosprecio a los derechos humanos, no se respetaría la conciencia humana y libertad de creencia de la mayoría y de los niños-El orden de ser varón y el orden de ser mujer, se vería avasallado, al intentar igualarlo o equipararlo con una minoría inmersa en la hibrides promiscua del “género”.

-Artículo 3°-Se perderían las potenciales vidas de futuras generaciones.

-Artículo 5°-Se sometería, a la mayoría natural y moralmente normal, a la degradación personal y social de aceptar, por ley, como natural y moral lo que no lo es.

-Artículo 7°-Se atentaría contra el derecho de igual protección contra toda discriminación, ya que los natural y moralmente normales, serían discriminados en la plenitud de sus derechos, para beneficiar a aquellos otros.

-Artículo 16° inc 3- Se atentaría contra y se destruiría el concepto natural y moral de la familia; ésta quedaría sin el debido reconocimiento y sin la debida protección de la sociedad y del Estado.

-Artículo 18°-Se vulneraría el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

-Artículo 22°-No se satisfacerían en plenitud los derechos sociales y culturales, los que, junto a los derechos económicos en esta DDHH, son considerados indispensables para la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad.

-Artículo 26° inc 3- No sería posible cumplirlo en lo que hace a escoger la educación para los hijos.

-Artículo 29° inc 1-No se cumpliría, ya que se vulnerarían los deberes para con la comunidad.

-Artículo 29° inc 2-No se cumpliría ya que “En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.”

-Artículo 29° inc 3-Tampoco se cumpliría, porque dice: “Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas”

-Artículo 30°- Se actuaría en contra de este Artículo que dice: “Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.

CONCLUSIÓN FINAL

-Si el problema que tienen los homosexuales , que no quieren vivir en castidad, y que viven amancebados es, la obra social, el seguro de vida, la pensión al fallecer alguno de ellos, la herencia, no es entonces necesario para ello, la parodia de un casamiento ( que no lo es, porque escapa al sentido común); con que cada uno incorpore al otro a la obra social, lo inscriba como beneficiario del seguro, lo consigne como persona con derecho a pensión y lo ponga como heredero de sus bienes, ya está, es más que suficiente. No hace falta lastimar la conciencia de los demás haciendo la farsa con algo antinatural e inmoral, como lo es el seudo matrimonio de dos personas del mismo sexo.

-Llamamos a nuestros legisladores (concejales, diputados-provinciales y nacionales-senadores-provinciales y nacionales) a reflexionar y rechazar, por antinaturales e inmorales, por inconstitucionales y anti derechos humanos, las uniones entre personas del mismo sexo, como así también que puedan adoptar niños.

-Por las mismas razones, llamamos a nuestros gobernantes, a defender el derecho natural.

En Nuestro Señor, María Reina y la patria, un abrazo.
Asamblea de Fundación y Constitución
“Movimiento Acción Restauradora”


http://movimiento-accion-restauradora.blogspot.com/
movimientoar@yahoo.com.ar

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Este comentario fue emitido por un boliviano y duele de sólo leerlo...

'Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito'
Aunque Bolivia, hoy, tenga un lindo guiso, y vería con agrado que tratara de arreglar sus propios problemas, no dejo de reconocer que este hombre tiene razón. jch).

Argentina no tiene futuro
José Brechner
, ex Diputado y Embajador de Bolivia.

Cien años atrás el mundo veía a la Argentina como el país latinoamericano con mayor proyección internacional. El único que por el nivel educativo de sus inmigrantes, podía llegar a competir con los grandes. Hoy la Argentina es el fiasco más dramático del continente. Hecho que demuestra, que no son solamente las personas instruidas las que generan el progreso y desarrollo de una nación, sino que el sistema empleado para lograr su avance económico es tanto o más importante que la erudición de sus habitantes. Los europeos bajo el dominio comunista no eran tontos ni ignorantes, pero eran desesperadamente pobres.
Si bien las naciones con elevado nivel de instrucción y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo es mejor remunerado y los impuestos mejor distribuidos, en las sociedades donde la libertad económica es irrestricta, el gobierno no se inmiscuye en los negocios de las personas.

La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, pisoteando los valores que hacen a una sociedad decente. Para reencauzarse, necesita por lo menos 20 años continuos de coherencia política y económica, sin sobresaltos, bajo el imperio de la ley. Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es imposible.

A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el pasado no hay lugar para al futuro.
Las tácticas del manejo gubernamental obedecen a un caudillismo hereditario canceroso. La Reina Cristina accedió al mando sin brindar una sola entrevista periodística ni un debate con sus adversarios. Simplemente se sentó en el trono para hacer gala de sus trajecitos de diseñadores famosos, nunca vestidos dos veces.

Desde Enero a la fecha su popularidad ha declinado de 56 por ciento a 19.9 por ciento (¿Sufragio mediático?)
La mujer no tiene un solo mérito o virtud, ni capacidad alguna para manejar un país. Su parodia de Evita, saca a relucir su agresivo estilo de piquetera populista cada vez que pronuncia una palabra. Si además es cierto que es maníaca depresiva, puede llevar a su país a una hecatombe peor que todas las que sufrió el pueblo argentino.
Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen amigo Hugo Chávez, y aprovechando la maquinaria gubernamental manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros. Ex guerrilleros, terroristas y secuestradores, ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas.

Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá hacerlo. Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país: los productores agropecuarios.
En casi dos siglos la Argentina no ha logrado convertirse en exportador significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo. Los optimistas que hace 40 años quisieron crear una industria o comercio respetable, se encuentran hoy en peor situación económica que cuando empezaron.
Los guarismos señalan que 26.9 por ciento de la población vive debajo del nivel de pobreza. De acuerdo al Índice de Libertad Económica, Argentina se encuentra en el puesto 108 entre 157 países (Chile está en el número 8, Uruguay en el 40 y Perú en el 55).

Entre 150 naciones la banca argentina ocupa el sitio 149
La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito. - Las calles porteñas llenas de basura se asemejan a algunas urbes africanas. - Las villas miserias se expandieron al centro. - La criminalidad y falta de seguridad están enraizadas. - La contaminación ambiental es asfixiante. - La burocracia es insufrible. - Los servicios son pésimos. - Y la lista es larga…

La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile, Perú y Uruguay se encaminan hacia un futuro promisorio. Argentina, así, no tiene futuro.

José Brechner
Ex diputado y embajador boliviano.
www.josebrechner.com

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Desde la catequesis hasta la política: el aborto

Relacionado con el tema del aborto, que en nuestro artículo anterior lo tratamos desde el punto de vista de lo natural y de la moral, vamos a abordarlo ahora desde el punto de vista de la política y de los derechos humanos.

SI SE LEGALIZARA EN ABORTO:

CONSTITUCIÓN NACIONAL

Veamos en que se llegaría a contradecir, incumplir, negar u oponer a la Constitución Nacional:

-Preámbulo: contradice el espíritu de lo expresado en el preámbulo.

-Artículo 2°-Se opone a lo expresado sobre que el Gobierno Federal sostiene el culto católico apostólico y romano, ya que no lo reconoce al legislar y/o resolver en cuestiones morales contrarias al mismo.

-Artículo 16°-Se lo contradeciría porque daría a la madre una prerrogativa especial para decidir, por el solo hecho de haber nacido antes y por haber engendrado una vida. Se niega al embrión y/o feto el derecho de igualdad ante la ley.

-Artículo 17°-Según nuestra convicción creemos, firmemente, que el único dueño de la vida humana es Dios. El ser humano no es dueño de su vida, sino Dios. Y tampoco el ser humano es dueño de la vida de los otros seres humanos. Pero, viendo y analizando a la vida, desde el punto de vista solamente humano o desde el punto de vista ateo, gnóstico o relativista, podríamos decir que: la vida es de quien la tiene, que cada uno es dueño de su propia vida, que la vida es una propiedad individual y privada de cada ser humano. Entonces, la vida del embrión y/o feto, es propiedad privada del embrión y/o feto. Esa vida no es propiedad de la madre, padre, sociedad o ley, sino que es del embrión y/o feto. En conclusión, se le opondría y desconocería a este Artículo.

-Artículo 18°-Se lo negaría y se le opondría con alevosía, porque se condena a un ser humano(embrión y/o feto) a la pena de muerte, previo tormento, sin juicio ni defensa previa, y más tratándose de un ser inocente e indefenso y sin voz para hacerse escuchar.

Por otra parte se violaría su domicilio al practicarse el aborto, que en esos momentos es el útero materno.

-Artículo 28°-Se lo incumpliría, opondría, negaría y contradeciría.

-Artículo 33°- Se lo negaría, opondría, incumpliría y contradeciría.

-Artículo 41°-Se opondría, negaría e incumpliría, porque atentaría contra el derecho a un ambiente (útero materno) sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, negándose el nacimiento como generación futura.

-Artículo 42°-El embrión y/o feto, pese a encontrarse en el útero materno, ya es consumidor, por lo tanto tiene derecho, en esa relación, a la protección de la salud y seguridad, a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno. Las autoridades son las responsables de proteger estos derechos. En conclusión, este artículo sería negado, incumplido , y se le opondría.

-Artículo 43°-Se le opondría, negaría e incumpliría a este Artículo, ya que se condenaría a muerte a un ser indefenso que por no poder hablar y por su inhabilidad, se ve negado de ejercer los derechos constitucionales mencionados en este Artículo.

-Artículo 75° inc 22-Se lo negaría, contradeciría, opondría e incumpliría, ya que se le niega al embrión/feto humano los derechos mencionados en los tratados consignados en este Artículo e inciso.

-Artículo 86°-El Defensor del Pueblo debería intervenir, para asegurar los derechos del embrión/feto humano.

DERECHOS HUMANOS (Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948).

Veamos que artículos no se cumplirían:

-El espíritu del Preámbulo y proclama.

-Artículos: 2° inc1, 3°, 5°, 7°, 10°, 28° y 30°.

CONCLUIMOS:

Que el aborto, además de nuestras conclusiones del artículo anterior, es inconstitucional y anticonstitucional y asimismo, está en contra de los derechos humanos.

Acusamos a los que lo practican, aconsejan y colaboran con el aborto, a quienes enseñan a favor del aborto y a las autoridades que lo recomiendan y/o apoyan, a quienes legislen a su favor, a los jueces que fallan a su favor: de incurrir en homicidio simple con alevosía y premeditación, de genocidio y crimen de lesa humanidad.

En Nuestro Señor, María Reina y la patria, un abrazo.
Asamblea de Fundación y Constitución
Movimiento Acción Restauradora.


http://movimiento-accion-restauradora.blogspot.com/
movimientoar@yahoo.com.ar

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miércoles, 29 de octubre de 2008

Cristo Rey

« Ergo Rex es tu? Tu dixisti…Sed Regnum deum non est de hoc mundo »
(Ioan. 18 : 33-36)

Por el Padre Leonardo Castellani


El año 1925, accediendo a una solicitud firmada por más de ochocientos obispos, el Papa Pío XI instituyó para toda la Iglesia la festividad de Cristo Rey , fijada en el último domingo del mes de octubre.


Esta nueva invocación de Cristo, nueva y sin embargo tan antigua como la Iglesia, tuvo muy pronto sus mártires, en la persecución que la masonería y el judaísmo desataron en Méjico, con la ayuda de un imperialismo extranjero: sacerdotes, soldados, jóvenes de Acción Católica y aun mujeres que murieron al grito de “¡Viva Cristo Rey !”


Esta proclamación del poder de Cristo sobre las naciones se hacía contra el llamado liberalismo. El liberalismo es una peligrosa herejía moderna que proclama la libertad y toma su nombre de ella.La libertad es un gran bien que, como todos los grandes bienes, sólo Dios puede dar; y el liberalismo lo busca fuera de Dios; y de ese modo sólo llega a falsificaciones de la libertad.Liberales fueron los que en el pasado siglo rompieron con la Iglesia, maltrataron al Papa y quisieron edificar naciones sin contar con Cristo. Son hombres que desconocen la perversidad profunda del corazón humano, la necesidad de una redención, y en el fondo, el dominio universal de Dios sobre todas las cosas, como Principio y como Fin de todas ellas, incluso las sociedades humanas.

Ellos son los que dicen: “Hay que dejar libres a todos”, sin ver que el que deja libre a un malhechor es cómplice del malhechor; “Hay que respetar todas las opiniones”, sin ver que el que respeta las opiniones falsas es un falsario; “La religión es un asunto privado”, sin ver que, siendo el hombre naturalmente social, si la religión no tiene nada que ver con lo social, entonces no sirve para nada, ni siquiera para lo privado.Contra este pernicioso error, la Iglesia arbola hoy la siguiente verdad de fe: Cristo es Rey, por tres títulos, cada uno de ellos de sobra suficiente para conferirle un verdadero poder sobre los hombres.

Es Rey por título de nacimiento, por ser el Hijo Verdadero de Dios Omnipotente, Creador de todas las cosas; es Rey por titulo de mérito, por ser el Hombre más excelente que ha existido ni existirá, y es Rey por titulo de conquista, por haber salvado con su doctrina y su sangre a la Humanidad de la esclavitud del pecado y del infierno.

Me diréis vosotros: eso está muy bien, pero es un ideal y no una realidad. Eso será en la otra vida o en un tiempo muy remoto de los nuestros; pero hoy día... Los que mandan hoy día no son los mansos, como Cristo, sino los violentos; no son los pobres, sino los que tienen plata; no son los católicos, sino los masones. Nadie hace caso al Papa, ese anciano vestido de blanco que no hace más que mandarse proclamas llenas de sabiduría, pero que nadie obedece. Y el mar de sangre en que se está revolviendo Europa, ¿concuerda acaso con ningún reinado de Cristo?

La respuesta a esta duda está en la respuesta de Cristo a Pilatos, cuando le preguntó dos veces si realmente se tenía por Rey. “Mi Peino no procede de este mundo”. No es como los reinos temporales, que se ganan y sustentan con la mentira y la violencia; y en todo caso, aun cuando sean legítimos y rectos, tienen fines temporales y están mechados y limitados por la inevitable imperfección humana.

Rey de verdad, de paz y de amor, su Reino procedente de la Gracia reina invisiblemente en los corazones, y eso tiene más duración que los imperios. Su Reino no surge de aquí abajo, sino que baja de ahí arriba; pero eso no quiere decir que sea una mera alegoría, o un reino invisible de espíritus.Dice que no es de aquí, pero no dice que no está aquí. Dice que no es carnal, pero no dice que no es real. Dice que es reino de almas, pero no quiere decir reino de fantasmas, sine reino de hombres. No es indiferente aceptarlo o no, y es supremamente peligroso rebelarse contra El.

Porque Europa se rebeló contra El en estos últimos tiempos, Europa y con ella el mundo todo se halla hoy día en un desorden que parece no tener compostura, y que sin El no tiene compostura…Mis hermanos: porque Europa rechazó la reyecía de Jesucristo, actualmente no puede parar en ella ni Rey ni Roque. Cuando Napoleón I, que fue uno de los varones —y el más grande de todos— que quisieron arreglar a Europa sin contar con Jesucristo, se ciñó en Milán la corona de hierro de Carlomagno, cuentan que dijo estas palabras: “Dios me la dio, nadie me la quitará”.Palabras que a nadie se aplican más que a Cristo. La corona de Cristo es más fuerte, es una corona de espinas. La púrpura real de Cristo no se destiñe, está bañada en sangre viva. Y la caña que le pusieron por burla en las manos, se convierte de tiempo en tiempo, cuando el mundo cree que puede volver a burlarse de Cristo, en un barrote de hierro. “Et reges eos in virga férrea” (Los regirá con vara de hierro).Veamos la demostración de esta verdad de fe, que la Santa Madre Iglesia nos propone a creer y venerar en la fiesta del último domingo del mes de la primavera, llamando en nuestro auxilio a la Sagrada Escritura , a la Teología y a la Filosofía, y ante todo a la Santísima Virgen Nuestra Señora con un avemaría.Los cuatro Evangelistas ponen la pregunta de Pilatos y la respuesta afirmativa de Cristo:

“— ¿Tú eres el Rey de los judíos?”

“— Yo lo soy”.

¿Qué clase de rey será éste, sin ejércitos, sin palacios, atadas las manos, impotente y humillado?, debe de haber pensado Pilatos.San Juan, en su capítulo XVIII, pone el diálogo completo con Pilatos, que responde a esta pregunta:Entró en el Pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

“¿Tu eres el Rey de los Judíos?”

Respondió Jesús: “¿Eso lo preguntas de por ti mismo, o te lo dijeron otros?”

Respondió Pilatos “¿Acaso yo soy judío? Tu gente y los pontífices te han entregado. ¿Qué has hecho?”.

Respondió Jesús, ya satisfecho acerca del sentido de la pregunta del gobernador romano, al cual maliciosamente los judíos le habían hecho temer que Jesús era uno de tantos intrigantes, ambiciosos de poder político: “Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, Yo tendría ejércitos, mi gente lucharía por Mí para que no cayera en manos de mis enemigos. Pero es que mi Reino no es de aquí”.

Es decir, su Reino tiene su principio en el cielo, es un Reino espiritual que no viene a derrocar al César, como Pilatos teme, ni a pelear por fuerza de armas contra los reinos vecinos, como desean los judíos.

El no dice que este Reino suyo, que han predicho los profetas, no esté en este mundo; no dice que sea un puro reino invisible de espíritus, es un reino de hombres; El dice que no proviene de este mundo, que su principio y su fin está más arriba y más abajo de las cosas inventadas por el hombre.

El profeta Daniel, resumiendo los dichos de toda una serie de profetas, dijo que después de los cuatro grandes reinos que aparecerían en el Mediterráneo, el reino de la Leona, del Oso, del Leopardo y de la Bestia Poderosa , aparecería el Reino de los Santos, que duraría para siempre. Ese es su Reino... Esa clase de reinos espirituales no los entendía Pilatos, ni le daban cuidado. Sin embargo, preguntó de nuevo, quizá irónicamente:

“—Entonces, ¿te afirmas en que eres Rey?”.

Respondió Jesús tranquilamente: “—Sí, lo soy —y añadió después mirándolo cara a cara—; yo para eso nací y para eso vine al mundo, para dar testimonio de la Verdad. Todo el que es de la Verdad oye mi voz”.

Dijo Pilatos: “— ¿Qué es la Verdad?”

Y sin esperar respuesta, salió a los judíos y les dijo: “—Yo no le veo culpa”.

Pero ellos gritaron: “—Todo el que se hace Rey, es enemigo del César. Si lo sueltas a éste, vas en contra del César”.


He aquí solemnemente afirmada por Cristo su realeza, al fin de su carrera, delante de un tribunal, a riesgo y costa de su vida; y a esto le llama El dar testimonio de la Verdad, y afirma que su Vida no tiene otro objeto que éste.Y le costó la vida, salieron con la suya los que dijeron: “No queremos a éste por Rey, no tenemos más Rey que el César”; pero en lo alto de la Cruz donde murió este Rey rechazado, había un letrero en tres lenguas, hebrea, griega y latina, que decía: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”; y hoy día, en todas las iglesias del mundo y en todas las lenguas conocidas, a 2.000 años de distancia de aquella afirmación formidable: “Yo soy Rey”, miles y miles de seres humanos proclaman junto con nosotros su fe en e1 Reino de Cristo y la obediencia de sus corazones a su Corazón Divino.

Por encima del clamor de la batalla en que se destrozan los humanos, en medio de la confusión y de las nubes de mentiras y engaños en que vivimos, oprimidos los corazones por las tribulaciones del mundo y las tribulaciones propias, la Iglesia Católica , imperecedero Reino de Cristo, está de pie para dar como su Divino Maestro testimonio de Verdad y para defender esa Verdad por encima de todo.

Por encima del tumulto y de la polvareda, con los ojos fijos en la Cruz, firme en su experiencia de veinte siglos, segura de su porvenir profetizado, lista para soportar la prueba y la lucha en la esperanza cierta del triunfo, la Iglesia, con su sola presencia y con su silencio mismo, está diciendo a todos los Caifás, Herodes y Pilatos del mundo que aquella palabra de su divino Fundador no ha sido vana.


En el primer libro de las Visiones de Daniel, cuenta el profeta que vio cuatro Bestias disformes y misteriosas que, saliendo del mar, se sucedían y destruían una a la otra; y después de eso vio a manera de un Hijo del Hombre que viniendo de sobre las nubes del cielo se llegaba al trono de Dios; y le presentaron a Dios, y Dios le dio el Poderío, el Honor y el Reinado, y todos los pueblos, tribus y lenguas le servirán, y su poder será poder eterno que no se quitará, y su reino no se acabará.

Entonces me llegué lleno de espanto —dice Daniel— a uno de los presentes, y le pregunté la verdad de todo eso. Y me dijo la interpretación de la figura: “Estas cuatro bestias magnas son cuatro Grandes Imperios que se levantarán en la tierra [a saber, Babilonia, Persia, Grecia y Roma, según estiman los intérpretes], y después recibirán el Reino los santos del Dios altísimo y obtendrán el reino por siglos y por siglos de siglos”.

Esta palabra misteriosa, pronunciada 500 años antes de Cristo, no fue olvidada por los judíos. Cuando Juan Bautista empieza a predicar en las riberas del Jordán: “Haced penitencia, que está cerca el Reino de Dios”, todo ese pequeño pueblo comprendido entre el Mediterráneo, el Líbano, el Tiberíades y el Sinaí resonaba con las palabras de Gran Rey, Hijo de David, Reino de Dios. Las setenta semanas de años que Daniel había predicho entre el cautiverio de Babilonia y la llegada del Salvador del Mundo, se estaban acabando; y los profetas habían precisado de antemano, en una serie de recitados enigmáticos, una gran cantidad de rasgos de su vida y su persona, desde su nacimiento en Belén hasta su ignominiosa muerte en Jerusalén.

Entonces aparece en medio de ellos ese joven doctor impetuoso, que cura enfermos y resucita muertos, a quien el Bautista reconoce y los fariseos desconocen, el cual se pone a explicar metódicamente en qué consiste el Reino de Dios, a desengañar ilusos, a reprender poderosos, a juntar discípulos, a instituir entre ellos una autoridad, a formar una pequeña e insignificante sociedad, más pequeña que un grano de mostaza, y a prometer a esa Sociedad, por medio de hermosísimas parábolas y de profecías deslumbradoras, los más inesperados privilegios: durará por todos los siglos — se difundirá par todas las naciones — abarcará todas las razas — el que entre en ella, estará salvado — el que la rechace, estará perdido — el que la combata, se estrellará contra ella — lo que ella ate en la tierra será atado en el cielo, y lo que ella desate en la tierra será desatado en el cielo.Y un día, en las puertas de Cafarnaúm, aquel Varón extraordinario, el más modesto y el más pretencioso de cuantos han vivido en este mundo, después de obtener de sus rudos discípulos el reconocimiento de que él era el “Ungido”, el “Rey”, y más aún, el mismo “Hijo Verdadero de Dios vivo”, se dirigió al discípulo que había hablado en nombre de todos y solemnemente le dijo: “Y Yo a ti te digo que tú eres Kefá, que significa piedra, y sobre esta piedra Yo levantaré mi Iglesia, y los poderes infernales no prevalecerán contra ella y te daré las llaves del Reino de los Cielos. Y Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos”.Y desde entonces, viose algo único en el mundo: esa pequeña Sociedad fue creciendo y durando, y nada ha podido vencerla, nada ha podido hundirla, nadie ha podido matarla. Mataron a su Fundador, mataron a todos sus primeros jefes, mataron a miles de sus miembros durante las diez grandes persecuciones que la esperaban al salir mismo de su cuna; y muchísimas veces dijeron que la habían matado a ella, cantaron victoria sus enemigos, las fuerzas del mal, las Puertas del Infierno, la debilidad, la pasión, la malicia humana, los poderes tiránicos, las plebes idiotizadas y tumultuantes, los entendimientos corrompidos, todo lo que en el mundo tira hacia abajo, se arrastra y se revuelca (la corrupción de la carne y la soberbia del espíritu aguijoneados por los invisibles espíritus de las tinieblas); todo ese peso de la mortalidad y la corrupción humana que obedece al Angel Caído, cantó victoria muchas veces y dijo: “Se acabó la Iglesia”.


El siglo pasado, no más, los hombres de Europa más brillantes, cuyos nombres andaban en boca de todos, decían: “Se acabó la Iglesia, murió el Catolicismo”. ¿Dónde están ellos ahora?

Y la Iglesia, durante veinte siglos, con grandes altibajos y sacudones, por cierto, como la barquilla del Pescador Pedro, pero infalible irrefragablemente, ha ido creciendo en número y extendiéndose en el mundo; y todo cuanto hay de hermoso y de grande en el mundo actual se le debe a ella; y todas las personas más decentes, útiles y preclaras que ha conocido la tierra han sido sus hijos; y cuando perdía un pueblo, conquistaba una Nación; y cuando perdía una Nación, Dios le daba un Imperio; y cuando se desgajaba de ella media Europa, Dios descubría para ella un Mundo Nuevo; y cuando sus hijos ingratos, creyéndose ricos y seguros, la repudiaban y abandonaban y la hacían llorar en su soledad y clamar inútilmente en su paciencia...; cuando decían: “Ya somos ricos y poderosos y sanos y fuertes y adultos, y no necesitamos nodriza”, entonces se oía en los aires la voz de una trompeta, y tres jinetes siniestros se abatían sobre la tierra: uno en un caballo rojo, cuyo nombre es La Guerra; otro en un caballo negro, cuyo nombre es El Hambre; otro en un caballo bayo, cuyo nombre es La Persecución Final ; y los tres no pueden ser vencidos sino por Aquel que va sobre el caballo blanco, al cual le ha sido dada la espada para que venza, y que tiene escrito en el pecho y en la orla de su vestido: “Rey de Reyes y Senor de Dominantes”.

El Mundo Moderno, que renegó la reyecía de su Rey Eterno y Señor Universal, como consecuencia directa y demostrable de ello se ve ahora empantanado en un atolladero y castigado por los tres últimos caballos del Apocalipsis; y entonces le echa la culpa a Cristo.

Acabo de oír por Radio Excelsior una poesía de un tal Alejandro Flores, aunque mediocre, bastante vistosa, llamada Oración de este Siglo a Cristo, en que expresa justamente esto: se queja de la guerra, se espanta de la crisis (racionamiento de nafta), dice que Cristo es impotente, que su “sueño de paz y de amor” ha fracasado, y le pide que vuelva de nuevo al mundo, pero no a ser crucificado.

El pobre miope no ve que Cristo está volviendo en estos momentos al mundo, pero está volviendo como Rey — ¿o qué se ha pensado él que es un Rey?—; está volviendo de Ezrah, donde pisó el lagar El solo con los vestidos salpicados de rojo, como lo pintaron los profetas, y tiene en la mano el bieldo y la segur para limpiar su heredad y para podar su viña. ¿O se ha pensado él que Jesucristo es una reina de juegos florales?

Y ésta es la respuesta a los que hoy día se escandalizan de la impotencia del Cristianismo y de la gran desolación espiritual y material que reina en la tierra. Creen que la guerra actual es una gran desobediencia a Cristo, y en consecuencia dudan de que Cristo sea realmente Rey, como dudó Pilatos, viéndole atado e impotente. Pero la guerra actual no es una gran desobediencia a Cristo: es la consecuencia de una gran desobediencia, es el castigo de una gran desobediencia y — consolémonos— es la preparación de una gran obediencia y de una gran restauración del Reino de Cristo. “Porque se me subleven una parte de mis súbditos, Yo no dejo de ser Rey mientras conserve el poder de castigarlos”, dice Cristo.


En la última parábola que San Lucas cuenta, antes de la Pasión, está prenunciado eso: “Semejante es el Reino de los cielos a un Rey que fue a hacerse cargo de un Reino que le tocaba por herencia. Y algunos de sus vasallos le mandaron embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros. Y cuando se hizo cargo del Reino, mandó que le trajeran aquellos sublevados y les dieran muerte en su presencia”.

Eso contó Nuestro Señor Jesucristo hablando de si mismo; y cuando lo contó, no se parecía mucho a esos cristos melosos, de melena rubia, de sonrisita triste y de ojos acaramelados que algunos pintan. Es un Rey de paz, es un Rey de amor, de verdad, de mansedumbre, de dulzura para los que le quieren; pero es Rey verdadero para todos, aunque no le quieran, ¡y tanto peor para el que no le quiera!Los hombres y los pueblos podrán rechazar la llamada amorosa del Corazón de Cristo y escupir contra el cielo; pero no pueden cambiar la naturaleza de las cosas. El hombre es un ser dependiente, y si no depende de quien debe, dependerá de quien no debe; si no quiere por dueño a Cristo, tendrá el demonio por dueño. “No podéis servir a Dios y a las riquezas”, dijo Cristo, y el mundo moderno es el ejemplo lamentable: no quiso reconocer a Dios como dueño, y cayó bajo el dominio de Plutón, el demonio de las riquezas.


En su encíclica Quadragesimo Anno, el Papa Pío XI describe de este modo la condición del mundo de hoy, desde que el Protestantismo y el Liberalismo lo alejaron del regazo materno de la Iglesia, y decidme vosotros si el retrato es exagerado: “La libre concurrencia se destruyó a sí misma; al libre cambio ha sucedido una dictadura económica. El hambre y sed de lucro ha suscitado una desenfrenada ambición de dominar. Toda la vida económica se ha vuelto horriblemente dura, implacable, cruel. Injusticia y miseria. De una parte, una inmensa cantidad de proletarios; de otra, un pequeño número de ricos provistos de inmensos recursos, lo cual prueba con evidencia que las riquezas creadas en tanta copia por el industrialismo moderno no se hallan bien repartidas”.

El mismo Carlos Marx, patriarca del socialismo moderno, pone el principio del moderno capitalismo en el Renacimiento, es decir, cuando comienza el gran movimiento de desobediencia a la Iglesia; y añora el judío ateo los tiempos de la Edad Media , en que el artesano era dueño de sus medios de producción, en que los gremios amparaban al obrero, en que el comercio tenía por objeto el cambio y la distribución de los productos y no el lucro y el dividendo, y en que no estaba aún esclavizado al dinero para darle una fecundidad monstruosa. Añora aquel tiempo, que si no fue un Paraíso Terrenal, por lo menos no fue una Babel como ahora, porque los hombres no habían recusado la Reyecía de Jesucristo.Los males que hoy sufrimos, tienen, pues, raíz vieja; pero consolémonos, porque ya está cerca el jardinero con el hacha. Estamos al fin de un proceso morboso que ha durado cuatro siglos.Vosotros sabéis que en el llamado Renacimiento había un veneno de paganismo, sensualismo y descreimiento que se desparramó por toda Europa, próspera entonces y cargada de bienestar como un cuerpo pletórico. Ese veneno fue el fermento del Protestantismo; “rebelión de los ricos contra los pobres”, como lo llamó Belloc, que rompió la unidad de la Iglesia, negó el Reino Visible de Cristo, dijo que Cristo fue un predicador y un moralista, y no un Rey; sometió la religión a los poderes civiles y arrebató a la obediencia del Sumo Pontífice casi la mitad de Europa. Las naciones católicas se replegaron sobre sí mismas en el movimiento que se llamó Contrarreforma, y se ocuparon en evangelizar el Nuevo Mundo, mientras los poderes protestantes inventaban el Puritanismo, el Capitalismo y el Imperialismo.Entonces empezó a invadir las naciones católicas una a modo de niebla ponzoñosa proveniente de los protestantes, que al fin cuajó en lo que llamamos Liberalismo, el cual a su vez engendró por un lado el Modernismo y por otro el Comunismo.

Entonces fue cuando sonó en el cielo la trompeta de la cólera divina, que nadie dejó de oír; y el Hombre Moderno, que había caído en cinco idolatrías y cinco desobediencias, está siendo probado y purificado ahora por Cinco castigos y cinco penitencias:

Idolatría de la Ciencia, con la cual quiso hacer otra torre de Babel que llegase hasta el cielo; y la ciencia está en estos momentos toda ocupada en construir aviones, bombas y cañones para voltear casas y ciudades y fábricas;

Idolatría de la Libertad, con la cual quiso hacer de cada hombre un pequeño y caprichoso caudillejo; y éste es el momento en que el mundo está lleno de despotismo y los pueblos mismos piden puños fuertes para salir de la confusión que creó esa libertad demente;

Idolatría del Progreso, con el cual creyeron que harían en poco tiempo otro Paraíso Terrenal; y he aquí que el Progreso es el Becerro de Oro que sume a los hombres en la miseria, en la esclavitud, en el odio, en la mentira, en la muerte;

Idolatría de la Carne, a la cual se le pidió el cielo y las delicias del Edén; y la carne del hombre desvestida, exhibida, mimada y adorada, está siendo destrozada, desgarrada y amontonada como estiércol en los campos de batalla;

Idolatría del Placer, con el cual se quiere hacer del mundo un perpetuo Carnaval y convertir a los hombres en chiquilines agitados e irresponsables; y el placer ha creado un mundo de enfermedades, dolencias y torturas que hacen desesperar a todas las facultadas de medicina.


Esto decía no hace mucho tiempo un gran obispo de Italia, el arzobispo de Cremona, a sus fieles.¿Y nuestro país? ¿Está libre de contagio? ¿Está puro de mancha? ¿Está limpio de pecado? Hay muchos que parecen creerlo así, y viven de una manera enteramente inconsciente, pagana, incristiana, multiplicando los errores, los escándalos, las iniquidades, las injusticias. Es un país tan ancho, tan rico, tan generoso, que aquí no puede pasar nada; queremos estar en paz con todos, vender nuestras cosechas y ganar plata; tenemos gobernantes tan sabios, tan rectos y tan responsables; somos tan democráticos, subimos al gobierno solamente a aquel que lo merece; tenemos escuelas tan lindas; tenemos leyes tan liberales; hay libertad para todo; no hay pena de muerte; si un hombre agarra una criaturita en la calle, la viola, la mata y después la quema, ¡qué se va a hacer, paciencia!; tenemos la prensa más grande del mundo: por diez centavos nos dan doce sábanas de papel llenas de informaciones y de noticias; tenemos la educación artística del pueblo hecha por medio del cine y de la radiotelefonía; ¡qué pueblo más bien educado va a ir saliendo, un pueblo artístico! ¡Qué país, mi amigo, qué país más macanudo!— ¿Y reina Cristo en este país? — ¿Y cómo no va a reinar? Somos buenos todos. Y si no reina, ¿qué quiere que le hagamos?

Tengo miedo de los grandes castigos colectivos que amenazan nuestros crímenes colectivos. Este país está dormido, y no veo quién lo despierte. Este país está engañado, y no veo quién lo desengañe. Este país está postrado, y no se ve quién va a levantarlo.Pero este país todavía no ha renegado de Cristo; y sabemos por tanto que hay alguien capaz de levantarlo.

Preparémonos a su Venida y apresuremos su Venida. Podemos ser soldados de un gran Rey; nuestras pobres efímeras vidas pueden unirse a algo grande, algo triunfal, algo absoluto.Arranquemos de ellas el egoísmo, la molicie, la mezquindad de nuestros pequeños caprichos, ambiciones y fines particulares.

El que pueda hacer caridad, que se sacrifique por su prójimo, o solo, o en su parroquia, o en las Sociedades Vicentinas...


El que pueda hacer apostolado, que ayude a Nuestro Cristo Rey en la Acción Católica o en las Congregaciones…El que pueda enseñar, que enseñe…Y el que pueda quebrantar la iniquidad, que la golpee y que la persiga, aunque sea con riesgo de la vida.Y para eso, purifiquemos cada uno de faltas y de errores nuestra vida. Acudamos a la Inmaculada Madre de Dios, Reina de los Ángeles y de los hombres, para que se digne elegirnos para militar con Cristo, no solamente ofreciendo todas nuestras personas al trabajo, como decía el capitán Ignacio de Loyola, sino también para distinguirnos y señalarnos en esa misma campaña del Reino de Dios contra las fuerzas del Mal, campaña que es el eje de la historia del mundo, sabiendo que nuestro Rey es invencible, que su Reino no tendrá fin, que su triunfo y Venida no está lejos y que su recompensa supera todas las vanidades de este mundo, y más todavía, todo cuanto el ojo vio, el oído oyó y la mente humana pudo soñar de hermoso y de glorioso.

Leonardo Castellani, de su obra “Cristo, ¿vuelve o no vuelve?”.

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